Esteve Luceron – Arxiu fotogràfic de Barcelona

Hoy ha sido un día de esos que te reconcilias un poco con tu ciudad y es que hoy mi señor marido y yo nos hemos ido a la zona del Born, anormalmente despoblada. Estamos en enero; hace frio, más del habitual, y el efecto covid aun colea. El resultado es una agradable almuerzo en el restaurante Santa Agustina, normalmente abarrotado (excelentes las alcachofas) y después, dando un paseo nos hemos ido a l’arxiu fotogràfic de Barcelona, un must para los amantes de la fotografía.

Este archivo, que no museo, esta situado en el convento de Sant Agustí Vell cuyos restos, una parte del claustro, son aun visibles. Durante la guerra de sucesión, la del 1714, el convento quedo tan dañado que los monjes se trasladaron a uno nuevo en la calle Hospital , por cierto a mi me bautizaron allí.

Mientras, el viejo convento pasaba a ser academia militar. Ese destino castrense con el paso de los años lo llevó a ser sede de la «caja de reclutas», una palabra que hoy en dia no se entiende mucho, pero hubo un tiempo muy largo en que el servicio militar era obligatorio.

La mili se acabó y el edificio paso a manos del ayuntamiento, en la actualidad es la sede del museo del chocolate, escuela de pasteleria, centro civico del barrio y el archivo fotográfico.

Como tal archivo es un centro dirigido al estudio, la conservación y la investigación, pero en sus dependencias también se organizan exposiciones como la de Esteve Luceron, el fotógrafo de la Perona, el que fuera el último gran enclave del barraquismo barcelonés.

Yo crecí en el Poble Sec, y cuando yo era una niña, en el otro lado de la montaña de Montjuic más o menos donde hoy se situa el complejo del palau sant Jordi alli hubo la más grande concentración de barracas de la ciudad. Edificaciones precarias, faltas de todo, fruto de una inmigracion descontrolada y una clamorosa falta de ayuda social. Exactamente lo que Luceron recoge en sus fotografias. Unas imagenes que yo hubiera situado en los años sesenta, pero que son mucho más recientes, las barracas de La Perona desaparecieron justo antes de las olimpiadas.

Muy recomendable la visita a esta exposición, aunque solo sea por aprovechar esa barcelona invernal siempre soleada y extremamente tranquila; a saber cuanto durarà. Pero de momento, entre semana y a estas horas una delicia que, como he dicho, te reconcilia un poco con esta ciudad tan bonita y tan maltratada, algo que no se merece. si no podeís desplazaros porque estais lejos o porque aun os dura la paranoia covidensis, el archivo pone a vuestra disposición una publicación en PDF excelente. aquí os dejo el enlace.

arxiu fotogràfic de barcelona

publicación exposicion Esteve Luceron

Restaurant Santa Agustina

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