Van Dick – Los hermanos

Van Dick – Los hermanos

Hay cuadros que te pasarias la vida mirandolos y otros, en cambio, los miras casi de reojo. Algo así me pasa con estos dos hermanos, que me caen tan mal que siempre los dejo atras a paso ligeor. Pero claro al margen de que los angelitos resulten odiosos, mérito tambien del artista, este es un cuadro realmente impresionante.

Estoy hablando del mponente retrato doble de tamaño natural en el que se ve a los hermanos Stuart, Lord John, el menor de los siete hijos del tercer duque de Lennox, a la izquierda, junto a su hermano Lord Bernard Stuart, posteriormente conde de Lichfield.

Los dos jóvenes —probablemente de 17 y 18 años en aquel entonces— rebosan (demasiado) superioridad aristocrática. Sus poses carecen de naturalidad y espontaneidad; son, la personificación de la afectación.

Uno de los hermanos, aparece apoyado con indiferencia en un parapeto de piedra, ni siquiera se digna a mirarnos.

El otro baja la mirada por encima del hombro, levantando su capa para revelar su fabuloso forro plateado y enfatizar la punta de su codo, que sobresale directamente hacia el espectador de una manera claramente hostil.

De hecho, Anthony van Dyck parece haber estado tan empeñado en subrayar este gesto pasivo-agresivo que, para apuntar el codo lo más directamente posible hacia nosotros, ha ignorado la precisión anatómica: el brazo izquierdo del joven emerge de su hombro de una manera muy antinatural.

Tendemos a pasar por alto esta distorsión porque nuestra mirada se distrae con la arrogancia de las poses y con los extravagantes trajes de encaje de los hermanos.

La habilidad de Van Dyck para evocar el brillo y las texturas de la seda y el satén a tan gran escala fue una de las razones por las que sus retratos gozaron de tanta popularidad entre la aristocracia británica de la época.

Aquí, ha realzado aún más los efectos utilizando las líneas angulares claras y sencillas y los colores apagados del fondo como contraste para los pliegues, las curvas y los ricos colores de las telas.

Van Dyck también era admirado por su capacidad para sugerir las relaciones entre sus retratados, así como sus personalidades. En este cuadro, crea una interesante tensión. Los hermanos están muy cerca el uno del otro, sus posturas se superponen, cada uno con la mano izquierda en la cadera y el torso girado hacia el otro. Pero sus miradas no se encuentran. Normal, por más endreídos y niños de papá que sean, son hermanos y seguro que sus relaciones debían ser, como suelen ser entre hermanos.

Uno se recuesta pasivamente, aparentemente absorto en sus pensamientos. El otro, que mira directamente al espectador, da un paso enérgico hacia adelante, mostrando claramente sus espuelas y su espada.

Lo de las espuelas no es por casualidad, en la época, no eran solo para montar a caballo; eran un símbolo de «Caballerosidad» (Knighthood). Al mostrar la espuela de forma tan prominente, Van Dyck está subrayando su estatus de guerrero aristócrata listo para la acción, lo cual resulta casi profético dado su destino final en la guerra.

Otra curiosidad Ambos hermanos lucen el vello facial que el propio Van Dyck popularizó en la corte de Carlos I. De hecho, ese estilo de barba puntiaguda y bigote hacia arriba acabó llamándose «estilo Van Dyke». Es interesante ver cómo el pintor no solo retrataba la moda, sino que ayudaba a crear el canon estético de la «coolness» del siglo XVII.

Estos jóvenes eran primos del rey Carlos I, pero también eran muy jóvenes. El hecho de que Van Dyck les dedicara un lienzo de este tamaño (propio de un monarca o un heredero principal) nos dice cuánto poder e influencia tenía la familia Lennox en la corte. No eran simples nobles; eran la «jet set» absoluta de su tiempo. Vamos, insufribles.

Es un cuadro que, cuanto más lo miras, más «incómodo» te hace sentir debido a la hostilidad y «superioridad» clasista que rezuma.

Es posible que el retrato se encargara como recuerdo de los dos hermanos antes de su viaje a Europa. Sabemos que el 30 de enero de 1639 se les concedió una licencia para viajar al extranjero por un máximo de tres años, con seis sirvientes y 100 libras esterlinas en efectivo.

Sin embargo, no se conservan otros registros de su viaje y no podemos estar completamente seguros de que lo realizaran. Era una época de crecientes tensiones políticas entre el rey Carlos I y el Parlamento.

En 1642 estalló la guerra civil. Como primos lejanos de Carlos, quien, al igual que ellos, era descendiente de la Casa de Estuardo (o Stewart), los Lennox eran leales a la corona.

Ambos hermanos murieron posteriormente luchando del lado realista. Lord John falleció a causa de sus heridas tras la batalla de Cheriton en 1644 y Bernard murió en Rowton-Heath en 1645.

Resumiendo , un magnifico cuadro, pero unos chavales insufribles.


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