Estos días, y hasta mediados de mayo tiene lugar en Londres una de esas exposiciones marcadas en rojo en el calendario.
Se trata de la Expo Seurat and the sea en la Courtald Gallery, un must londinense que en ocasiones anteriores ya he mencionado.
Seurat se formó en la Escuela de Bellas Artes de Paris, dicen, que fue un hombre extremadamente reservado, al menos eso parece desprenderse de que mantuviera en secreto, hasta poco antes de morir su relación con su modelo Madeleine Knobloch, con quien tuvo un hijo.
Murió joven, a los 31 años (probablemente de difteria o neumonía infecciosa), dejando incompleta su última gran obra, El Circo. En apenas una década de carrera, logró revolucionar el curso del arte moderno, de ahí el interés de esa exposición.
La mejor manera de visitar la exposición de la Courtald, quizá sea hacer un alto previo en la National Gallery donde se encuentra su obra «bathers at Asnières». Total casi viene de paso, es un decir.
Se trata de un lienzo de gran tamaño (2×3 metros) que muestra a un grupo de trabajadores descansando a orillas del Sena. Lo que lo hace revolucionario, por una parte es el sujeto de la obras, la clase obrera a la que Seurat aplicó la escala y dignidad de la pintura clásica.
Pero al margen de la temática, lo que hace «imprescindible» esta obra es la técnica. Normalmente se suele decir que es un cuadro puntillista, lo que no es del todo cierto. En este caso la técnica utilizada fue el balayé, pinceladas cruzadas, salvo en el gorro rojo del chico que grita en el agua, donde ya se ven los primeros puntos de color puro, que marcaran su obra posterior.
El no era un bohemio al uso, él era un metódico estudioso de la óptica. A Georges Seurat se le conoce como El «Científico del Color», basó su trabajo en los hallazgos del químico Michel Eugène Chevreul y descubrió que si ponía un punto azul junto a uno naranja (colores complementarios), ambos se intensificaban mutuamente.
En lugar de mezclar pinturas en la paleta (lo que todo el mundo hacia y que apaga el color), Seurat colocaba puntos de colores puros en el lienzo para que fuera el ojo del espectador el que hiciera la mezcla a distancia. Esto genera una luminosidad vibrante que la pintura mezclada no puede lograr.
De alguna manera se puede decir que su técnica es la precursora directa de las pantallas modernas y la impresión en cuatricromía; sus cuadros son, esencialmente, imágenes de alta resolución hechas a mano.
La exposición: Seurat and the Sea (The Courtauld Gallery) es una oportunidad única, ya que es la primera dedicada a sus marinas en el Reino Unido, en casi 30 años. Reuniendo un total de 26 obras (óleos y dibujos) realizados durante sus veranos en la costa de Normandía.
Entre estas obras destaca Jeune femme se poudrant (1889-90), En el que inicialmente Seurat pintó un autorretrato suyo frente a un caballete, reflejado en un espejo en la pared. Sin embargo, un amigo le advirtió que resultaba extraño, por lo que Seurat lo borró pintando encima un jarrón con flores. Este es el único autorretrato al óleo que se le conoce, y hoy solo es visible mediante radiografía.

La exposición esta abierta hasta el 17 de mayo, ni se te ocurra ir sin adquirir previamente la entrada, el precio es de 18 libras. Menores de 18, gratis. De vez en cuando «pagar» por ver arte en Londres vale la pena. No seáis roñicas
The Courtauld – Seurat and the SeaThe Courtauld – Seurat and the Sea








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