El Pesebre Napolitano

El Pesebre Napolitano

Una de las atracciones más buscadas por los turistas en Napoles, independientemente de la época del año, son los pesebres.

El Pesebre Napolitano (Presepe Napoletano) es mucho más que una simple representación de la Natividad; es una de las tradiciones artesanales y devocionales más ricas y distintivas de la cultura de Nápoles.

Si bien la tradición de representar el nacimiento de Jesús se remonta a la época de San Francisco de Asís en el siglo XIII, el pesebre en Nápoles tiene raíces muy antiguas. La presencia de un pesebre se registra por primera vez en un documento notarial del año 1021, que menciona la Iglesia de Santa Maria al Praesepe.

Sin embargo la edad de oro del pesebre napoletano y sus especiales caracteristicas llegaría mucho más tarde en el siglo XVIII, coincidiendo con el reinado de Carlos III de Borbón (entonces Carlos VII de Nápoles). El monarca impulsó la afición por los belenes entre la nobleza, convirtiéndolos en fastuosas y detalladas recreaciones.

Lo que distingue al pesebre napolitano de otros belenes es su fusión única entre lo sagrado y lo profano y muy especialmente, la representación de la vida napolitana de la época.

Sus caracteristicas más destacables son:

  • Escenografía Exuberante: La Natividad se sitúa a menudo en un entorno que combina ruinas de templos romanos (posiblemente influenciado por los descubrimientos de Pompeya y Herculano en el siglo XVIII) con escenas de la vida diaria napolitana.
  • Representación Social y Costumbrista: Lejos del minimalismo, la escena se inunda de personajes de la vida local: vendedores ambulantes, lavanderas, taberneros, músicos y representantes de diversos gremios y clases sociales, ofreciendo un rico retrato etnológico del Nápoles del ‘700.
  • Figuras Articuladas y Materiales Ricos: Las figuras, llamadas pastori (pastores), suelen medir entre 30 y 40 cm. Su cuerpo está hecho de un armazón de alambre recubierto de estopa, que permite dotarlas de movimiento. La cabeza y extremidades son de terracota policromada con gran realismo, a menudo con ojos de vidrio. Se visten con ropajes de telas ricas, sedas y adornos de plata, marfil, y otros materiales preciosos.
  • Personajes Simbólicos: Además de la Sagrada Familia, a la que en ocasiones cuesta localizar, Reyes Magos, pastores y ángeles, existen figuras muy simbólicas:
    • Benino, el Pastor Durmiente: Simboliza la espera de la Navidad y, según la leyenda, es el soñador de todo el pesebre.
    • El Cazador y el Pescador: Representan el ciclo vida-muerte y la dualidad.
    • Ciccibacco (el borracho): Simboliza el límite entre lo sagrado y lo profano.

Benino es quizás el personaje más emblemático y misterioso del belén napolitano. Su presencia es obligatoria, y su posición es siempre la misma: dormido o reclinado en un rincón, lejos del centro de la Natividad.

Mientras en Napoles ponen un pastor durmiente, en Catalunya, lo ponen (yo nunca he estado con esta tradición) defecando.

Según la tradición, toda la vasta y detallada escenografía, con sus mercados, tabernas y cientos de figuras, no es más que un hermoso sueño que Benino está teniendo mientras espera el nacimiento. Si despertara, todo desaparecería.

Simboliza a la humanidad que espera el milagro del nacimiento de Cristo. Su sueño representa el estado de gracia o la pureza necesaria para recibir la revelación.

Ciccibacco, por su parte, es la figura que introduce el elemento profano y popular en el belén. Se le representa generalmente como un hombre de aspecto humilde, a menudo sentado junto a un barril o una jarra de vino, borracho.

Ciccibacco, a diferencia de Benino, es una figura de acción profana que ancla el pesebre a la tierra y a las tradiciones populares más antiguas. Ambos personajes, el soñador y el bebedor, son esenciales para mostrar el «mundo» al que llega el Niño Jesús.

Otros personajes, de los cientos que habitan el pesebre napolitano:

El Posadero y su taberna que no son solo un elemento escenográfico; tienen una profunda resonancia teológica y social en el pesebre. Es una figura con connotaciones negativas. Al igual que en la narrativa bíblica donde «no había sitio para ellos en el mesón,» el Posadero representa la indiferencia y la avaricia humanas que impiden la acogida de la Sagrada Familia.

Su taberna, a menudo llena de vida, bebida y juego, se sitúa lejos de la Gruta de la Natividad. Simboliza el mundo terrenal y pecaminoso al que Jesús viene a salvar. En la tradición, la taberna es el lugar donde se encuentran Benino y Ciccibacco.

Stefania es una figura que no se encuentra en los Evangelios Canónicos, sino en los Evangelios Apócrifos. Es una tradición muy específica del pesebre napolitano. Stefania es una matrona (partera) a la que se le prohibió la entrada a la Gruta porque no estaba casada (según algunas versiones) o porque era considerada impura. Desafiando la prohibición, Stefania tomó una piedra del suelo, la envolvió en su manto como si fuera un niño y la presentó como ofrenda. ¡En el momento en que se acercó, la piedra se transformó milagrosamente en un bebé!. Y como dicen por ahí: «si non é vero, é ben trobato»

Por supuesto también aparecen los reyes magos, pero no tienen exactamente el mismo rol que se les atribuye en españa.

La llegada de los Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar) es uno de los momentos más espectaculares del pesebre napolitano, y se representa con gran pompa. Simbolizan la totalidad de las razas y culturas del mundo que reconocen a Cristo. Tradicionalmente, representan las tres edades del hombre y los tres continentes conocidos: Europa, Asia y África. Su cortejo es enorme y lujoso. Sus séquitos de pajes, camellos, elefantes, sirvientes vestidos con ropas exóticas y joyas costosas, son representados con gran detalle, a menudo ocupando un vasto espacio del pesebre, a veces incluso «moviéndose» a lo largo de los días de la exposición.

El cortejo de los Reyes Magos (carrozza) era, y sigue siendo, una de las partes más espectaculares y costosas del pesebre napolitano. El movimiento y la sustitución de las figuras servían a dos propósitos. Recordemos que todo esto lo promovió, en buena medida, el rey.

Pesebres historicos, ¿donde verlos?, pues aquí:

  • Certosa di San Martino (Cartuja de San Martino): Alberga la colección de pesebres más importante de la ciudad. Destaca el famoso Pesebre Cuciniello (Presepio Cuciniello), realizado entre 1887 y 1889, con más de 800 figuras y una escenografía enorme que recrea perfectamente la vida napolitana del siglo XVIII.
  • Palazzo Reale (Palacio Real): Aquí se puede visitar el Pesebre del Banco de Nápoles, una colección de más de 300 figuras del siglo XVIII. Y por supuesto en:
  • Via San Gregorio Armeno: Conocida como la «calle de los belenes», esta estrecha vía en el corazón del centro histórico es famosa mundialmente. Aquí, las tiendas y talleres artesanos trabajan y venden figuras durante todo el año. Donde, al igual que pasa con «el caganer» catalan, actualmente y para mayor gloria del turismo podreis ver figuras de politicos, futbolistas, cualqueir famosillo que se precie.

Casi toda esta información la he sacado del libro «Il preseppe Napoletano» de rosario bianco y otros autores. Regalo, como no, de mi suegro napolitano.


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