Haendel y el hombre de los calcetines rojos

,
Haendel  y el hombre de los calcetines rojos

Ayer estuve en el Liceu, era el día de Haendel, concretamente del Giulio Cesare. Iba con cierto miedo, para que negarlo, a lo largo de mi trayectoria operística me he tragado múltiples bodrios infumables firmado por Calixto Bieto , de cuya obra solo salvaba la Carmen.

Bueno pues, se habrá hecho mayor, quizá ya tiene suficiente renombre como para no tener que llamar la atención con estupideces, pero a aquella Carmen uno hoy este Giulio Cesare. La puesta en escena me gusto, es costosa, sí, pero vendible quiero decir que es exportable y por tanto económica, puede ser recuperable, algo que demasiado a menudo se olvida. Además deja a los cantantes hacer su trabajo, quiero decir que no los despelota en exceso ni les hace hacer el pino en un agudo, Sabata ayer hizo algunas acrobacias, pero creo que eran un poco de cosecha propia.

Los nombres propios de ayer fueron, Julie Fuchs (Cleopatra) que no pudo cantar por una afección vocal y que fue substituida por Louise Alder. Lo de la afección vocal se entiende porque la soprano (cleopatra) se pasa media opera en bañador y encima con un ventilador delante. el resultado fue Fuchs en escena y en bañador y en el latelar vestida discretamente de negro y deleitando al personal con una interpretación soberbia, Louise Alder, un nombre a recordar.

Otro nombre para enmarcar en el cast de ayer fue Teresa Lervolino que como Cornelia estuvo estupenda, pero cuando su voz se unía a la de Helene Charlston el resultado algunos de esos momentos que el parece que el mundo se para, que nada importa salvo la música. Otro nombre para la agenda.

El resto del cast estuvo bien y digno con Jan Antem, al que conoci casi como criatura hace unos años, Decia que el seria cantante y lo esta consiguiendo. Cameron Shabatzy como Tolomeo, supongo que hizo las delicias de Bieto, porque su parte actoral fue no sé si decir espectacular; pero si llamativa. Quizá ayer el que no acabo de convencerme fue Sabata, pero anteriormente me ha dado días de Gloria, así dejemoslo, vendran tiempos mejores.

Pero para mi, lo más importante es siempre la música, la obra y por extensión y cercanía su interprete principal, el director, el maestro. Una palabra que este caso se ajusta a la perfección a la figura de William Christie, el hombre de los calcetines rojos.

Un músico que ha enseñado a músicos, a cantantes, a públicos. Ayer lo tuve a escasos cinco metros de distancia y me maravilló la delicadeza con que trataba las notas y melodías de Haendel, yo diría que la palabra para describirlo, era comunión. Una comunión perfecta entre el creador, Haendel, y el hacedor, Christie.

Si no teneis mejor que hacer este fin de semana, echad un vistazo a este video es de la celebración de los 40 años de Les Arts Florisants. Como decimos en Catalunya «de traca i mocador»

Más sobre Louise Alder

Mas sobre Julie Fuchs

Mas sobre Helene Charlston

Mas sobre Teresa Lervolino

Mas sobre Cameron Shabazi

Mas sobre Jan Antem

Mas sobre Calixto Bieto

Mas sobreSavier Sabata

Mas sobre William Christie

como siempre , la crónica seria en In Fernem Land


Descubre más desde Estrella

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.