Autorretrato en la frontera – Frida Kahlo

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Autorretrato en la frontera – Frida Kahlo

Hace mucho que Frida Kahlo y su obra empezaron a llamar mi atención, como a medio mundo supongo.

Pero en los últimos años ese interés por ella y en general por todo lo mexicano ha subido de nivel.

No negaré que lo de tener una mexicana en la familia igual tiene algo que ver.

De entre su amplia obra hay algunas piezas que tienen ese punto especial, que me hace volver a ella una y otra vez. Ese es el caso de, Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos


Este cuadro de 1932 no es uno más de los 55 autorretratos que Frida realizó a lo largo de su vida. Este lo pintó durante su estancia en Estados Unidos, donde se encontraba acompañando a su esposo Diego Rivera, (ese come aparte) que estaba realizando murales en diversas ciudades.

Cuando hablo de un cuadro, no es con la intención de hacer una critica docta, algo que se me escapa, ni vender mis opiniones como dogma, algo demasiado habitual en el mundo del arte. Simplemente, me gusta el arte, a veces me emociono, sinceramente me emociono, al contemplar algunas obras y me gusta compartir esas sensaciones

Desde esa óptica no descubro nada si digo que en este cuadro Frida representa un dicotomía clara entre dos mundos. De un aparte el suyo propio, México; un país en si mismo contradictorio de selvas y desiertos, que ama la vida y el color y al tiempo adora a los muertos. Todo ello en oposición con ese otro mundo, al otro lado de la frontera. Un mundo gris en crecimiento, hacia algo que no queda muy claro si es mejor o peor, más bien a lo segundo

A partir de ahí, y como siempre digo para mis adentros, como el autor está muerto, pues hala vamos a soltar nuestras teorías a cual más descabellada y tan ricamente, que nadie puede argumentar lo contrario. En eso de pontificar sobre arte, obviamente no estoy libre de culpa. Aunque diré en mi defensa que entre un sabio de cafetería de museo y yo media un abismo.

En fin cada cual lo interpreta a su manera, desde mi punto de vista lo único que esta claro es que son dos mundos distintos , algo que se pone especialmente de manifiesto en el uso del color.

A un lado México, con una amplia paleta que va de los cálidos terrosos del desierto, a los coloridos exuberantes de la naturaleza selvática, de la parte inferior sin olvidar la oscuridad y la tiniebla del pasado y la muerte.

Al otro lado Estados Unidos una paleta mucho más aburrida, gris, fría y monótona, salvo cuando habla del calor en forma de energía del radiador, una energía que surge de la tierra.

Entre ambos mundos está Frida con el vestido rosa, un color exclusivo en todo el cuadro. El rosa es un color que no es frio ni caliente, en este sentido es ambiguo y en este cuadro parece que hace como de puente. Un puente que no parece destinado a unir ambos mundos, al menos esa es la sensación ue me produce.

La composición también tiene su punto. El cuadro está claramente dividido entre derecha e izquierda, aunque no son mitades idénticas. México pesa más.

En sentido vertical, yo distingo tres partes.

La primera, la superior que correspondería con lo que esta por encima del horizonte, y su extensión hasta el cielo. En la parte inferior, estaría el meollo del asunto, las fábricas a un lado mientras que en el otro está el peso de la historia, la cultura, la naturaleza en esplendor.

Y finalmente un tercer nivel el que está por debajo, el del inframundo. Un concepto que los mexicanos tienen interiorizado hasta las trancas, de allí viene todo y todo acaba allí.

Me llama mucho la atención los cables de energía de la parte industrial que también se entierran en el inframundo y que llegan a entrar en contacto con las raíces de las plantas.

No quisiera acabar sin mencionar esa especie de lucha entre sol y luna que parece reforzas la idea de mundos contrapuestos.

Asi es como lo veo a día de hoy, pero este es un cuadro en cierta forma obsesivo.

Me recuerda un poco, salvando las distancias de todo tipo, a alguna obra de el Bosco, que cuanto más los miras, más cosas descubres.

No descarto que dentro de un tiempo lo vuelva mirar y , por ejemplo, encuentre un porquéa ese enchufe en el pedestal que sustenta a Frida.

Gracias

Este cuadro se exhibe en Detroit Institute of Arts (DIA) en Estados Unidos.



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