Ultimamente, al Liceu, les ha dado por poner «lemas» a la temporada. El año pasado fue «persiguiendo un sueño», el anterior fue «esquerdes irreversibles» no sé como lo tradujeron pero vendria a ser roturas, grietas.
Es igual. Este año, para la proxima temporada el lema es lo imprevisible. Ya hablaremos de eso, un día cuando se me pase el cabreo que llevo desde que vi la temporada. Difícil lo veo, porque voy acumulando cabreos uno detrás de otro. El último esta mañana.
Abro el correo y me encuentro un mail en el que me promocionan la gala lírica del 178 aniversario, la primera en la frente. ¿Quién coño celebra los 178 años de cualquier cosa?. Pues eso, el Liceu, mas chulo que un ocho.
Pues en el mail se resaltaban, entre otras, las cualidades bucales de la soprano Marina Rebeka.
«… habitual de los teatros y auditorios de todo el mundo, nos ofreció una emocionante interpretación de LA NORMA DE GIUSEPPE VERDI….»

Un error solo comparable con el de la temporada pasada, cuando en el salón del Miralls, los aficionados pudimos sentir como se nos caía la cara de vergüenza ante este cartel.

Lo sacaron, sí, pero el ridículo ya estaba hecho.
Es inaceptable que alguien que trabaja en la promoción de los espectáculos del Liceu, no sepa que Verdi no compuso en su puñetera vida ni Madama Butterfly ni la Norma. Y lo que es peor, la ausencia total de filtros que puedan evitar tamañas «cagadas».
Eso, es inaceptable y lo dejo que me enciendo.
Hala, hasta otra.







