El paje negro como accesorio de lujo.

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El paje negro como accesorio de lujo.

El retrato con un paje negro (blackamoor portrait) fue una tendencia estética y social profundamente arraigada en la aristocracia europea entre los siglos XVII y XVIII, coincidiendo con los períodos Barroco y Rococó.

Su popularidad se concentró especialmente en las cortes de Inglaterra, Francia y los Países Bajos, impulsada por la expansión de los imperios coloniales y el comercio de ultramar.

En estas obras, los niños y niñas de raza negra eran tratados deliberadamente como «accesorios de lujo» o mascotas exóticas. Su inclusión en los retratos no buscaba plasmar su individualidad, sino cumplir estéticas y representativas.

Estéticas como el contraste cromático: Los pintores utilizaban la piel oscura del paje para generar un fuerte contraste visual que resaltara la palidez extrema de la piel de la dama, canon absoluto de belleza, pureza y nobleza en la época.

Demostración de estatus económico: Poseer sirvientes negros en las capitales europeas era un lujo inmenso. El cuadro funcionaba como propaganda visual para exhibir el poder adquisitivo de la familia y sus lucrativas conexiones coloniales. En la misma línea los niños eran vestidos con ropajes teatrales como sedas orientales, brocados, turbantes o plumas, convirtiéndolos en elementos puramente ornamentales que añadían sofisticación a la escena.

La composición visual reforzaba constantemente la jerarquía racial y social. El niño solía aparecer en una posición inferior a la de su ama, sosteniendo flores, perlas o frutas, y mirando hacia arriba con un gesto de adoración y sumisión. Esta disposición replicaba con exactitud la pose que la nobleza utilizaba cuando se retrataba junto a sus perros de caza o perros falderos.

Una característica técnica y a ojos nuestros simplemente repugnante es que en muchos de estos retratos los niños suelen llevar un collar metálico (a menudo de plata, acero o latón) . Lejos de ser un adorno, era un collar de esclavitud (slave collar). Su función era doble.

De una parte identificar al niño como propiedad legal de una casa específica, a menudo llevaban grabado el nombre del dueño o el escudo de armas de la familia. Y por supuesto remarcar, aun más, que ese objeto que era un niño tenia un amo.

El destino posterior de estos niños podía ser muy distinto dependiendo de su sexo.

Las niñas, que eran las menos porque la moda cortesana prefería a los niños pequeños para el rol estético de paje. Al madurar, quedaban confinadas permanentemente intramuros como doncellas personales, lavanderas o damas de compañía «exóticas» de menor rango.

En el caso de los niños muchos se integraban en el servicio de casa, trabajando en las cocinas, establos o como lacayos y cocheros de librea pesada, cayendo en el anonimato.

En países como Prusia o Rusia, donde también existía esta costumbre, de lucir niños como quien luce un florero, era una práctica común entregar a los jóvenes negros crecidos a regimientos militares para servir como músicos (tambores o trompetistas). En el contexto bélico, su presencia seguía considerándose «ornamental» y de prestigio para el regimiento. nunca como soldados que era «un honor»

Otros eran abandonados, revendido o escapaban. En la prensa de la época menudeaban los anuncios de aristócratas que vendían a sus pajes adolescentes o que ofrecían recompensas por aquellos que habían escapado. Muchos de ellos buscaban refugio en los barrios pobres de Londres o París, donde se unían a las primeras comunidades negras libres de Europa.

sin embargo, hubo excepciones de superación, afecto real o asimilación forzada que permitieron a algunos de estos niños alcanzar la libertad y destacar en la historia europea como por ejemplo

Dido Elizabeth Belle: Criada en Kenwood House junto a su prima Elizabeth Murray, recibió educación y asumió tareas administrativas en la casa. Tras la muerte de su tío (Lord Mansfield), se le concedió la libertad oficial y una herencia que le permitió vivir como una mujer libre de clase media en Londres.

Ignatius Sancho: Nacido en un barco de esclavos, llegó a ser un reputado intelectual, compositor, tendero y el primer hombre de ascendencia africana en votar en unas elecciones parlamentarias en Gran Bretaña (1774).

Abram Petrovich Gannibal: Secuestrado en África, fue regalado y posteriormente adoptado por el zar Pedro el Grande de Rusia. Recibió una educación militar de élite en Francia, convirtiéndose en un destacado general, ingeniero militar y gobernador (además de ser el bisabuelo del célebre escritor Aleksandr Pushkin).

Zamor: El paje de Madame du Barry (amante de Luis XV). Educado en las ideas de la Ilustración, Zamor desarrolló un profundo rechazo hacia la corte que lo había usado como un juguete infantil. Durante la Revolución Francesa, se unió a los jacobinos y denunció a su antigua amama, lo que contribuyó a que fuera guillotinada.

Jean-Amilcar: Paje exótico regalado a la reina María Antonieta. La reina pagó sus estudios y manutención, pero tras la caída de la monarquía durante la Revolución Francesa, quedó desamparado y falleció en la pobreza.

Volviendo al tema puramente artistico veamos algunas de las obras más conocidas

Louise de Kéroualle, duquesa de Portsmouth (1682) – Pierre Mignard (el retrato que abre este post)

  • Ubicación: National Portrait Gallery (Londres).
  • Análisis: Muestra a la célebre amante del rey Carlos II de Inglaterra. La niña negra que la asiste dirige su mirada hacia arriba en un gesto de total adoración mariana. Le ofrece perlas y ramas de coral, potentes símbolos de la riqueza generada por el comercio de ultramar, mientras su piel oscura sirve para ensalzar la tez blanquísima de la duquesa.

Enriqueta de Lorena, princesa de Phalsbourg con su paje (1634) – Anthony van Dyck

  • Análisis: Van Dyck fue uno de los grandes configuradores de esta iconografía barroca. La aristócrata se yergue imponente ocupando la vertical del lienzo, mientras el paje, en una posición marcadamente inferior, sostiene flores y la mira con sumisión. La mano de la princesa descansa cerca de él en una pose idéntica a la que se usaba con los perros falderos.

Elizabeth Murray, condesa de Dysart, con un sirviente negro (c. 1675) – Sir Peter Lely

  • Ubicación: Ham House (Richmond, National Trust).
  • Análisis: Es quizás uno de los ejemplos más citados e ilustrativos de esta moda. El paje aparece a un lado de la condesa portando una bandeja, perfectamente integrado en la composición como un elemento suntuario que eleva el estatus de la retratada.

William Feilding, 1er conde de Denbigh (c. 1633) – Anthony van Dyck

  • Análisis: (Conocido también a través de grabados en la National Portrait Gallery). Muestra al conde vestido con ropas de estilo indio tras sus viajes con la Compañía de las Indias Orientales, acompañado por un joven paje nativo, subrayando las conexiones e intereses coloniales del aristócrata.

Retrato de Dido Elizabeth Belle y Elizabeth Murray (c. 1778) – Atribuido a David Martin

  • Ubicación: Kenwood House (Londres).
  • Análisis: Esta obra es una excepción histórica absoluta. Aunque mantiene ciertos códigos de la época (Dido sostiene frutas exóticas y está en una posición dinámica), rompe la norma del género: ambas primas comparten el espacio con un nivel similar de vivacidad, detalle y dignidad humana, reflejando el inusual estatus del que gozó Dido en Kenwood House.

No es dificil ver este tipo de cuadros en las típicas casas de campo inglesas, muchas de ellas integradas en la red del National Trust, en museos por supuesto y entre ellos destaca el papel jugado por uno de mis museos insignia , la National Portrait Gallery, en la que se ha realizado un profundo ejercicio de revisión histórica respecto a la catalogación de estas obras, cambiando drásticamente sus cartelas expositivas:

Antes estos niños eran completamente ignorados en los textos explicativos o se los clasificaba despectivamente como meros «accesorios» o «detalles decorativos». Hoy la Portrait realiza esfuerzos conscientes por investigar y rescatar sus identidades reales de los registros familiares, diarios e inventarios de la época. Un ejemplo de este éxito es el caso de Peregrine Tyam, un niño que fue retratado portando un collar de plata y cuyo nombre real pudo ser finalmente recuperado y restituido en la cartela.

fue una tendencia estética y social muy arraigada en la aristocracia europea entre los siglos XVII y XVIII, especialmente en el Barroco y el Rococó.

Efectivamente, los niños y niñas de raza negra eran tratados como «accesorios de lujo» o mascotas exóticas. Su función principal en los cuadros no era retratarlos como individuos, sino servir de contraste cromático para resaltar la palidez de la piel de la dama (sinónimo de nobleza) y demostrar el poder adquisitivo y las conexiones coloniales de la familia.

El collar que mencionas (a menudo de plata o acero) no era solo ornamental. Era un collar de esclavitud (slave collar).

  • Función: Servía para identificar al niño como propiedad de una casa específica. A menudo llevaban grabado el escudo de armas o el nombre del dueño.
  • Simbolismo: En el arte, el niño solía aparecer en la misma posición que un perro faldero o un mono, mirando hacia arriba con adoración a su «ama», reforzando la jerarquía racial y social.

Louise Keroualle, duquesa de Portsmouth . Pierre mignard 1612-1695 National Portrait Gallery

El destino de estos niños (llamados a menudo blackamoor pages) era incierto y dependía totalmente de la voluntad de sus dueños:

  • Conversión en sirvientes domésticos: Muchos pasaban de ser «mascotas» decorativas a sirvientes uniformados (mayordomos, cocheros o lacayos). Al crecer, perdían ese valor de «novedad infantil» y se integraban en el servicio doméstico pesado.
  • Carrera militar: En países como Prusia o Rusia, era común que los jóvenes negros fueran entregados a regimientos militares para servir como músicos (tambores o trompetistas), donde su presencia seguía considerándose «ornamental» pero en un contexto bélico.
  • Libertad y precariedad: Algunos lograban la libertad al morir sus dueños, pero sin recursos solían acabar en los barrios pobres de ciudades como Londres o París, formando las primeras comunidades negras libres en Europa.
  • Casos excepcionales: Hubo excepciones notables como Ignatius Sancho (que llegó a ser un intelectual y el primer hombre negro en votar en Gran Bretaña) o Abram Petrovich Gannibal (adoptado por Pedro el Grande de Rusia, quien llegó a ser general e ingeniero).

5. ¿Había diferencia entre niños y niñas?

Sí, el destino solía ser distinto:

Las niñas: Solían quedar confinadas permanentemente como doncellas personales o damas de compañía «exóticas». Su visibilidad era menor al crecer, ya que la moda prefería a los niños pequeños por su aspecto de «paje» de cuento. A menudo, las mujeres negras adultas desaparecían de los retratos, mientras que los hombres negros adultos a veces aparecían como figuras de autoridad o soldados.aaa

Los niños: Tenían más «salidas» fuera del hogar, como la milicia o puestos de servicio que requerían movilidad.

Lely, Peter; Elizabeth Murray (1626-1698), Lady Tollemache, Later Countess of Dysart and Duchess of Lauderdale with a Black Servant; National Trust, Ham House; http://www.artuk.org/artworks/elizabeth-murray-16261698-lady-tollemache-later-countess-of-dysart-and-duchess-of-lauderdale-with-a-black-servant-217126

William Feilding 1er conde de Denbigh – Anton van Dçyc un grabado en la NPG

Es importante notar que en los últimos años la National Portrait Gallery ha cambiado las cartelas (los textos explicativos) de estos cuadros.

  • Antes, estos niños ni siquiera se mencionaban o se llamaban simplemente «accesorios».
  • Hoy, la galería hace un esfuerzo por investigar sus nombres. Por ejemplo, se sabe de casos como Peregrine Tyam, un niño negro que fue retratado con un collar de plata y cuyo nombre sí se ha podido rescatar de los registros de la familia que lo «poseía».
  • Enfoque documental: En lugar de buscar un cuadro específico con un niño con collar, la NPG ha realizado proyectos como Black Chronicles. Esta iniciativa ha rescatado retratos (principalmente fotográficos del siglo XIX, pero también piezas pictóricas) que estaban olvidados en archivos, para dar nombre y dignidad a las personas negras que aparecían en los márgenes de la historia británica.
  • Obras en rotación: La colección es inmensa y no todo está en las paredes simultáneamente. Si buscas un tipo de cuadro específico, te recomiendo consultar su catálogo online antes de ir, filtrando por palabras clave como «Black servant» o «page».

2. Dónde están las obras «famosas» (fuera de la NPG)

Si buscas el ejemplo clásico de la dama con el niño de raza negra (a menudo con collar de metal) que mencionabas, es mucho más probable que lo encuentres en las colecciones de arte de las grandes casas inglesas que en un museo nacional centralizado. Ejemplos que encajan con tu descripción:

  • Ham House (National Trust): Aquí está el retrato de Elizabeth Murray, Condesa de Dysart (de Peter Lely), que es quizás el ejemplo más citado de esta moda.
  • Althorp House: Es famosa por los retratos de la familia Spencer que incluyen a Caesar Shaw, un niño esclavizado que aparece en varias pinturas en poses serviles (a veces junto a perros o mascotas), confirmando lo que mencionabas sobre su función como «accesorio» de estatus.
  • Kenwood House: Alberga retratos donde la jerarquía visual entre la aristocracia y sus sirvientes africanos es muy clara y explícita.


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