Este año se cumplen veinticuatro desde que vivo en esta casa. Una de los elementos más llamativos siempre han sido las atzavares, que es el nombre catalán del agave mejicano y de la pita (para la mayoría) Conste que eso de la atzavara siempre me ha sonado mucho a origen arabe y sin duda lo tiene, hoy lo he consultado y esta sería la traducción alsabaar ( الصبار ) lo de la pronunciación es otra película, pero que le tiene un aire.
Estas plantas tienen una particularidad y es que solo florecen una vez y es para morir. Bueno pues resulta que este año tengo tres camino del sepulcro.
La verdad, es un espectáculo que me tiene fascinada. Cada día les tomo fotos, en la esperanza de al termino reunirlas todas. En este momento y no exagero, están creciendo a razón de medio palmo al día. La fascinación se mezcla con la angustia de los enormes huecos que dejaran al final, pero para eso faltan unos meses, de momento mis atzavares estan dejandose la vida para sacar adelante esa única flor que calculo llegara a medir unos cuatro metros uqe significará su muerte.
Por la forma y velocidad como crece, no hay que tener mucha imaginación para verle un «no sé qué» fàlico su final también le tiene un aire.
He dicho que son tres, pues no, ayer descubrí una cuarta que también había iniciado el proceso, en este caso es un agave azul, el más abundante. Pero o! sorpresa, en este caso la flor estaba creciendo justo debajo de un techado, ayer aun le faltaba casi un palmo y hoy menos de tres dedos. Además precisamente por su ubicación crecía con la punta torcida. Lo más parecido a la cabeza del Alien saliendo del estomago. Decidida a intentar salvar el ultimo acto de la planta, que no el de mi techado he cogido la sierra de mano y he empezado a liberar hojas para ver mejor la situación y buscar alguna solución.
Mi intención, absurda, se mire por donde se mire, era empujar la «flor» para que siguiera creciendo fuera de la zona crítica. Ridículo. Porque al margen de que mi proyecto no tenia futuro, en ese mismo momento descubrí que las atzavares/agaves/pitas tienen mucho que ver con los aliens. Porque el jugo que iba soltando las hojas (pequeñitas) ha llegado a mis manos, y pocas veces he corrido tanto como hoy.
Os acordáis cuando la «sangre» de alien atraviesa las cubiertas de la nave? pues tal cual mi mano.

Me he pasado casi dos horas con las manos metidas en una olla con agua helada y solo así he conseguido, con paciencia, superar el dolor. Ahora entiendo lo del tequila que se extrae de estas plantas
Una vez recuperada he llamado, a mi jardinero de emergencias el que hace lo que no puedo hacer y me ha dicho que con suerte el lunes.
Así que he revisado mi arsenal, he sacado la pértiga de 4 metros, he sustituido la tijera con muelle, por la sierra y he sometido a la atzavara rebelde a una intervención de fimosis radical, sin anestesia ni nada.

ANTES

DESPUES
Lo siento, pero la vida es así, muchacha,







