Viaje al pasado – funcionarios

Viaje al pasado – funcionarios

El otro día tuve que ir a un centro oficial a resolver un asuntillo. Llegué pronto y como el trayecto duró más de lo previsto (Gracias Colau) y no sabía cuanto me demoraría en la espera, entré en un bar a tomar un café y ir al servicio.

Fue entrar y volver al siglo pasado cuando yo, podría haber formado parte de cualquier de las múltiples abarrotadas, mayoritariamente mujeres, con la tarjetita colgando del cuello y el móvil en la mesa, Todas en animada tertulia.

No era necesaria experiencia previa ni dotes de adivina para identificarlas como funcionarios. Y por si quedaba alguna duda a la media hora allí quedamos cuatro y el cabo.

No negaré que el tema funcionariado lo llevo mal, no por nada, soy una de las raras avis que decidí salir de allí, hace muchos años y no solo eso, que además escribí un libro sobre mis experiencias directas, que desgraciadamente siguen siendo aplicables hoy en día.

Este libro, en su día, ya me dió todo lo que podía darme, Sant Jordis, entrevistas, experiencias surrealista varias.

A día de hoy me importa más que lo leáis antes que ganar un céntimo. Pero leedlo, hay mucha verdad en él, después podéis reír o llorar eso según os lo toméis.

Aquí os dejo un ENLACE a la versión Kindle que será gratuita desde mañana hasta el dia 24 de febrero.

Como os decía, después del café me sumergí en el mundo del usuario de la administración pública.

Cuando entras en un centro oficial y en la sala de espera hay una maquina de vending, échate a temblar. La cosa va para largo:

Y por eso, porque iba para largo no entiendo lo de los abrigos.

Ese día hacia buen tiempo, fresquito pero nada que no se arregle con una americana o una chaqueta ligera, que estamos, estoy, en el mediterráneo. Pues nada allí los tenias a casi todos, una inmensa mayoría con el plumón como quien esta en Edimburgo. Perdón, allí todo el mundo se saca el abrigo, porque hace frio de verdad.

Pues allí estaba yo esperando mi turno cuando vi uno de los símbolos más claros de la ineficacia y muy especialmente de la falta de iniciativa absoluta de la administración.

Eso que se ve en la fotografía es el cadáver momificado una ponsetia, conté hasta tres. A saber como llegaron allí quizá fue un obsequio de un usuario, dudo que satisfecho, pero sí con interés por ganarse el favor del personal. Quizá la propia administración, lo dudo.

Es igual como llegó la cuestión es cuando saldrá de ahí. Es que hay un negociado de retirada de cadáveres de poseía? Acaso existe un protocolo establecido para estos casos, debidamente consensuado con todos los agentes implicados? Pero sobre todo, tan difícil es darle digna sepultura en el contenedor de la orgánica, eso sobre todo, no vaya a acabarse el mundo por meterla el contenedor amarillo.

Cómo no iba yo a dejar ese mundo, si es que era como agua y aceite

Por favor descargaos el libro que es más para llorar que para reír.


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