Juro por el flequillo de Songoku que es la tercera vez que empiezo este escrito.
Desde que he salido del teatro que me vengo diciendo, Estrella contrólate, que llevas mucha opera en el cuerpo y ya no te viene de aquí.
Pues si, que me viene de eso.
Porque esta noche justo antes de levantarse el telón hablaba con una amiga y le decía que las innovaciones las llevo bastante bien, siempre y cuando no sean de mal gusto, en exceso superfluas pero sobretodo, y eso es lo más importante ,que sean respetuosas con la música.
Pues lo de esta noche lo tenía todo. Gratuito, superfluo, innecesario, de mal gusto y encima sonaba de pena. Dios sabe lo que me ha costado no largarme a la mitad.
En casi todas las obras hay un elemento clave, por ejemplo, si en la Traviata te falla la soprano, apaga y vete a dormir, porque aquello no hay quien lo salve.
Pues en el requiem de Mozart si el coro falla, falla todo . Y como no va a fallar el coro si les haces cantar dando saltitos por el escenario, tumbados boca arriba, aspirando tierra y polvos de talco. Cuando no, los sacas de escena y que canten detrás, total para lo que sirve.
Pero a quien cñ la interesa la música, lo que cuenta es la puesta en escena (ojo que eso es una misa) Pongamos pues unos papeles gigantescos y bien ruidosos mientas coro y orquesta intentan que aquello funcione.
Pues No, no funciona.

Todo el dinero que se han gastado en vestidos en papeles ruidosos en pintura a presión , en tierra, que hay que barrer. Todo eso lo podían haber invertido en unos solistas más decentes, porque el coro y si le hubieran dejado tranquilo, estoy seguro de que habría sonado bien y que ese Confutatis que aun, horas después, me hace rechinar los dientes habría sido, como corresponde, un recuerdo musical imborrable.
En fin que si alguien lee esto y es aficionado a la música y en su ciudad algún día anuncian la versión de Castelluci del Requiem de Mozart. NO VAYAIS! NO OS GASTEIS EL DINERO.
A parte de todo lo antedicho, tengo serias dudas acerca de si el trato que recibe esa niña a la que cubren de pintura y le tiran productos no identificados por la cabeza y mas tonterías que le hacen, no sé yo si eso es legal. Me da que con la tontería que hoy día se gastan los niños, si se lo hago yo a mi nieto acabo en el juzgado. Por no mencionar el bebe llorando del final.
Todo, un absoluto despropósito injustificable, de esas cosas que me hacen venir ganas de mandar el abono a tomar viento.
Queda dicho, un despropósito.
Si queréis una crónica del evento menos exaltada, más argumentada pero igualmente demoledora. Ahí os dejo el enlace al Blog de Joaquim.
Suerte que volviendo a casa he escuchado el Requiem dirigido por Claudio Abbado y eso me reconciliado con el mundo.
Ah! y si alguien quiere establecer alguna comparación con la versión escenificada de El Mesias de Handel/Mozart del pasado año, que sepa que no tienen nada que ver, Aquí os dejo el enlace
Voy a cenar algo a ver si se me pasa el cabreo.







