En los últimos tiempos y por aquello de tener familia internacional, he visitado la Sagrada Familia más veces que en toda mi vida.
De todas, las que sin duda provocaron un mayor impacto no fueron estas últimos, en funciones de cicerone, sino las tuve oportunidad de hacer en los años 2010 y 2011, gracias a un amigo que en aquel tiempo trabajaba en las obras del templo, en lo que sin duda fue el trabajo de su vida.
En 2010, la nave aun no estaba pavimentada, en su interior, los camiones grúa de grandes proporciones se movían libremente. El público que ya era muy numeroso tenía restringido el acceso a una pequeña zona delimitada en un lateral.
En aquel momento, justo empezaba a arrancar la estructura de las torres de los cuatro evangelistas, las que ahora podéis ver coronadas por los símbolos correspondientes. En el centro la gran torre de Jesús que ya marca de una forma destacada el Sky line de Barcelona era literalmente un agujero sobre el altar, en aquel momento cerrado. Todo muy lejano de la gigantesca mole actual.
La fotografía que abre este post, esta tomada, hace un par de semanas, desde un edificio elevado en la Plaza de Urquinaona.
Al año siguiente 2011, pude repetir la experiencia.
Para aquel entonces, las cosas habían cambiado mucho- La nave ya estaba ocupada por turistas, El trabajo estaba arriba.
He reeditado los videos que en su día hice porque sinceramente creo que es un documento no carente de interés. Y que no he visto en ningun sitio

La Sagrada Familia despierta casi en la misma proporción amor y odio.
Desde los acérrimos anticlericales, que los tenemos y muchos, hasta los japoneses fervientes admiradores de la obra gaudiniana. Entre unos y otros existe un abanico variopinto que va desde el turista de cuatro horas en la ciudad y vuelta a Lloret, el estudioso de la arquitectura, el buscador de simbolismos que los hay y muchos pero que ellos siempre veran más. El que tiene como único interés el selfie desde el suelo con el techo de fondo. Los que la consideran una aberración, los que no tienen ni idea sobre Gaudí pero al parecer desayunaban con él cada día y están autorizados a opinar sobre todo. Y los que, siendo benevolos, lo dejan en Parque temàtico para turistas.
Algunos quieren que se caiga a trozos porque algún día se quedaran sin piso porque allí va una escalera; cosa que ya se sabia.
Otros están encantados de la vida, porque el piso de la abuela ahora es un piso turístico y ellos, claro viven en las afueras. Porque en Barcelona no hay quien viva
Los hay que entran y rezan, es una iglesia. Otros cruzan la nave corriendo porque se les pasa la hora del ascensor y esto, al fin y al cabo, es una atracción turística como las playas de la ciudad o Port Aventura
Pero también los hay, que al margen de creencias religiosas , sin apenas conocimientos arquitectónicos, sin saber muy el porque de las cosas tiene la capacidad o la inocencia de entrar allí mirar a su izquierda y dejarse llevar por la sinfonía de luces que la llenan.
Pero claro eso necesita un mínimo de espacio vital, para tomar perspectiva y una capacidad de abstracción del entorno, de la que yo carezco.
Por eso desde mi experiencia directa diré que ir a la Sagrada Familia en verano, es una locura; ir en primavera, lo mismo o peor; en Navidad mejor dejarlo. Solo en las dos visitas que he hecho en noviembre la cosa era tolerable. pero así es el mundo.

Se dice que de la obra de Gaudí allí no queda nada.
No es cierto porque las bases el espíritu que movió a su construcción está en todas partes. Es cierto que no dejó todos los cálculos hechos, pero tampoco los debió dejar el maestro que puso la primera piedra de la catedral de León y desde que él empezó hasta que aquella magna y bella catedral se terminó, muchas manos, aportaron su trabajo, su voluntad y su buen hacer para que hoy en día siga siendo el orgullo de su ciudad.
Lo mismo sucede en la Sagrada Familia.
Desde que en 1883 se le encarga su construcción a Gaudí hasta nuestros días muchas cosas han cambiado, materiales, herramientas, técnicas constructivas. Y como hacían los maestros de obra de la Edad Media, los sucesivos responsables de llevar a cabo este proyecto han ido adaptándose a los tiempos.

Decir que la Sagrada Familia es una farsa arquitectónica, es, en mi opinión, de una ignorancia supina.

Salvando las distancias, el espíritu para su construcción, nace de abajo de donativos y de los ingresos que suponen las manadas de turistas que la visitan. En el futuro ningun gobernante del estado o de la iglesia podrá adjudicarse su propiedad.
La sagrada familia es una basílica y no una catedral.
Espero que estos video os sean de interés.
Página oficial de la Sagrada Familia, en catalá, español e inglés








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