Después de una noche como para olvidar con un dolor de cabeza de esos que se recuerdan y una mañana estornudando por alergia. Hoy, poco antes de las cinco de la tarde, tras una ardua pelea contra el sofá que me pedía a gritos, quédate, quédate que vamos a echarnos una siestecita. Finalmente he conseguido sacar fuerzas de flaqueza y al rato ya estabamos mi amiga Cristina, pareja de hecho operística, y yo camino del Liceu para poner punto final a la temporada 2023/24.
Dolor de cabeza al margen, lo cierto es que eso de la ópera y el verano siempre me ha resultado bastante incompatible y si encima es por la tarde ya ni te cuento. Pero las cosas son como son. Y hoy era el estreno de una Adriana que no por ya conocida , resultaba menos apetecible.
Sabiamente en su día decidimos no comprar ninguna de las publicitadas funciones en que se suponía debía interpretar Kaufmann…. «Cancelará» dije en su día. Y canceló.
Así que hoy teníamos a un Di Tomaso que como siempre disfruta y hace disfrutar cantando, y junto a él, en el papel estelar Aleksandra Kurzak , también llamada Signora Alagna.
Siempre que en escena hay una «señor o señora de» ya se sabe que de entrada habrá un sector del público en contra. Es igual como lo haga de bien o de mal, sus años de preparación o sus éxitos. Desde el momento en que se casa con el «titular de la plaza de divo o pseudo divo», sus méritos artísticos, si los tuviera, a ojos de los expertos de sofá desaparecen como por arte de magia.
Pues mira, a mi me ha gustado. Me ha gustado ella y también Maestri, que está un poco mayor, pero que igual lo compro. Daniella Barcellona, que hoy le tocaba ser la «mala» no ha tenido su mejor día pero no pasa nada, el buen nombre ya lo tiene y hoy no estaba demasiado fina.
Del tenor Di Tomasso, espero poder disfrutar durante mucho tiempo. Pero lo de los tenores va como va, cuando menos te lo esperas deciden unilateralmente ampliar el repertorio o lo que es lo mismo, dan una patada palante y manda a tomar su carrera por saco y lo hacen ellos solitos, me temo que por vanidad.
Esperamos que este joven Ingles de nacimiento pero con más espaguetti en las venas que mi familia napolitana, tenga el cerebro bien asentado y no cometa ese error y de paso me permita disfrutar mucho tiempo de su voz y su buen hacer.
La orquesta y todo lo demás bien, la puesta en escena ya es vieja conocida pero no por ello resulta menos atractiva.
Hace unos días relacioné la serie y el mundo Bridgerton con una serie de cuadros de la National Gallery. Pues un poco así, pero sin pelucas animadas, es esta Adriana . Una puesta en escena muy estilo McVicar, es decir clásica, con especial acento en la riqueza del vestuario, marca de la casa.
Por lo demás un buen colofón a esta temporada con la que cierro, de momento, mi etapa de trashumante operístico. La próxima temporada volveré a mi abono del turno A. Es decir más operas y más buenos ratos, espero, para compartir con esos amigos, locos por la ópera todos, que forman parte de mi vida, en algunos casos, desde hace ya una cantidad indecente de años. Que la ópera es música, pero también son ellos.
Y por supuesto como, ya es tradición. El fin de fiesta unas tapas en el Irati. Que la cultura da hambre
Aqui os dejo por si os apetece, un enlace a esta ópera completa. Tambien en el Liceu, en 2012, con la misma producción. https://www.youtube.com/watch?v=CK7rXohSMcM&t=1814s.
Pero si dos horas 40 os parece mucho quedaos con esta pequeña maravilla.
La que canta es Caballé. Y es que claro, si como quien dice tu primer impacto operístico es de la mano de esa señora, en plenitud de facultades y yo una adolescente con todo por vivir, qué esperas . Pues eso que cincuenta años después, ahí me tienes en el Irati comiendo Xistorra a mayor gloria de la ópera.
la fotografia de cabecera es de A. Bofill
Esta es la página de Freddie De Tomasso
Mas información sobre David Mc Vicar
Y hasta aquí, esta Adriana con aires de fiesta de fin de curso, con aroma a chiringuito playero.







