Si vais a Nápoles, es muy probable en algún momento acabéis en la calle Toledo.
Bueno pues en lo que para mi vendría a ser el final de esta calle, una vez rebasado el acceso a la galería Umberto I y antes de la plaza Plebiscito; a vuestra derecha, haciendo esquina con la Via Chiaia encontrareis un clásico de manual, de esos que hoy en día tanto gustan para hacerse selfies, indicando la ubicación, intentar robar una taza (no os lo recomiendo, queda feo y además las venden) o simplemente tomar un café o mejor aun ristretto algo así como la esencia del Santo Grial para los napolitanos de pro. A poder ser acompañado con una sfogliatella, un babá (los de ahí son buenos de verdad) o una pastiera ( de ese postre creo que exclusivamente napolitano, os tendría que hablar un día.
Como la cerveza no es lo mío, a pesar de mi nombre, he de reconocer que hasta que me lo explicaron no tenía ni idea de que el nombre Gambrinus viene de un rey mitológico homónimo, considerado el patrón de la cerveza. Que la verdad dicho así suena raro que un CAFE, con mayúsculas tenga nombre de cerveza, pero así son las cosas.

El café fue fundado en 1860 por Vincenzo Apuzzo. Al parecer tuvo un éxito enorme, lo que conociendo la pasión de los napolitanos por el café no me extraña, a poco que lo hicieran medianamente bien.
Pronto el café obtuvo el título de «Proveedor de la Casa Real» que recordemos (no sé si lo he dicho en alguna otra ocasión) pero el palacio real está a cuatro pasos.
Alla por 1890 de la mano de la nueva dirección de Mario Vacca y el trabajo del arquitecto Antonio Curri, el local se llenó de magníficos frescos realizados por pintores napolitanos. Abajo os pongo una relación de los autores de los mismos.
En agosto de 1938, el entonces prefecto de la ciudad Giovanni Battista ordenó su cierre por considerarlo punto de reunión de antifascistas. Ésta es la razón oficial, pero circula la versión/leyenda de que el verdadero motivo fue que a la esposa del prefecto que vivía justo encima, le molestaba el ruido, durante mucho tiempo el café ejerció de café cantant. Si este fue el motivo real, yo también lo entiendo.
El local permaneció cerrado hasta que en 1952 el empresario napolitano Michele Sergio logró reabrir las puertas, reocupando parte de las habitaciones, las que daban a via Chiaia. En algunas puertas interiores del salón de té todavía se encuentra la efigie y la inscripción Banco di Napoli. Y esto es porque durante el cierre el local pasó a manos del Banco de Napoli. Despues de unas cuantas minutas de abogados, por fin la Sergio lograron recuperar todo los locales y habitaciones que dan a Piazza Trieste e Trento y Piazza del Plebiscito).
Teniendo presente su ubicación estratégica, paso obligado entre el palacio real y la calle Toledo y fentre al San Carlo es fácil entender que se convirtiera en punto de encuentro de la sociedad napolitana: Gabriele D’Annunzio, Tosti, Ferdinando Russo), Benedetto Croce, Matilde Serao, Eduardo Scarpetta, Totò , Ernest Hemingway, Oscar Wilde, Jean Paul Sartre Hasta . Incluso la emperatriz de Austria Sissi tomom un café en el Gambrinus 1890. Sin olvidar a Angela Merkel que también estuvo allí entre muchos otros. Por aquello del G7, que mia casualidad les gusta celebrar de tanto en tanto en Napoles.
Una costumbre/tradición de la que El Gambrinus so considera y anuncia como creador/fundador es la del caffé sospeso. Muy probablemente siendo como son los italianos debe haber otros cafes que se atribuyen dicha paternidad, pero no seré yo quien lo discuta.
Consiste en dejar un café pagado para los pobres sin dinero para que ellos tambien puedan disfrutar del placer de un café.
Ya he dicho que lo del café y los napolitanos es serio.
A día de hoy, en la entrada hay una cafetera gigante donde se pueden dejar los pagarés de los «suspendidos» (dejados por los clientes) para quien los necesite.

Todo esto que os he explicado y lo que podéis consultar en diversas fuentes ya sería motivo suficiente para dejarse caer por este café. Pero yo tengo uno más.
Me gustan los idiomas y sea por la ópera o por proximidad cultural, lo cierto es que el italiano siempre lo he «chapurreado», pero claro al llegar una napolitana a la familia, mis necesidades lingüísticas aumentaron y una buena forma de conseguirlo es ver películas en versión original y leer, en lo posible, libros escritos en el idioma.
Le pregunté a mi Italiana favorita y me recomendó Maurizio di Giovanni escritor dramaturgo, que centra su obra en su Napoles natal.
Empecé viendo la serie I bastardi de Pizzofalcone con un Alessandro Gassmann (hijo de Vittorio) que me lo pueden envolver para regalo.
Y despues he ido leyendo la serie del Comissario Ricciardi, un policía peculiar y algo tenebroso, que me enganchó. Y que tiene por costumbre tomar un café con sfogliatella en el Gambrinus.
Para leerlo en italiano es accesible, a poco que se le pongan ganas y una kindle . Pero sobretodo es una delicia recorrer de su mano, escenarios napolitanos como il Quartiere spagnolo y la caritá . Lo recomiendo, sino en italiano pues en español. Esta ambientado en la época de las camisas negras.
Mas información sobre El Gambrinus
Estos son los pintores que trabajaron en los frescos entre 1889 y 1890 : Luca Postiglione, Pietro Scoppetta, Vincenzo Volpe, Edoardo Matania, Attilio. Pratella, Giuseppe Alberto Cocco, Giuseppe Casciaro, Luigi Fabron, Giuseppe Chiarolanza, Gaetano Esposito, Vincenzo Migliaro, Vincenzo Irolli y Vincenzo Caprile.
En su Shop, se pueden comprar tazas.







