Napoles again and again

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Napoles again and again

La primera vez que puse los pies en Nápoles, pensé «ahora entiendo Buenos Aires» y es que Nápoles es la matriz que acabaría generando la gran capital argentina. El bullicio, la vida, los gritos, el desorden, la actividad, la forma de conducir todo me recordaba a Buenos Aires, todo salvo que Nápoles es una ciudad con una sobredosis de historia, que va mucho más allá de las ruinas de Pompeya o Ercolano (esas que no todos visitan y que para mi son si cabe aun más interesantes, será por esa tendencia mía a preferir, lo que sea, mientras no haya demasiada gente.

Nápoles no te lo acabas y lo siento tan propio (será porque en casa tengo una Napolitana que ejerce de tal) que hasta me molesta la gente que dice conocerlo y lo máximo que han hecho ha sido visitar el claustro de Santa Chiara y comer una pizza, y por supuesto quejarse de las motos y la suciedad, que no seré yo quien lo niegue, el tema limpieza urbana deja mucho que desear.

En esta ultima estancia; creo que ha sido la quinta, al ser entre semana y febrero he podido hacer algunas cosas que tenia pendientes. La primera visitar el Museo Arqueológico Nacional MANN.

Lo primero es llegar allí y personalmente recomiendo mucho el metro. Hay un billete que sirve para cualquier medio durante 24 horas, se llama el giornalero y lo venden en los estancos y seguramente en algún otro sitio. Ya aviso que todas las veces que lo he utilizado me ha pasado lo mismo. La «sellas» la primera vez y a partir de ahí ya no te abre las puertas, no hace nada, lo que te obliga a hacer un «simpa» que no es «simpa» porque tu has pagado. La cara de mi marido cuando le dije, pues nos saltamos el torno, fue digna de enmarcar, pero lo hizo, después de mi.

El Museo tiene tres patas . La Colección Farnese. La Magna Grecia i Los Frescos de Pompeia.

La Magna Grecia se convirtió en un refugio para huir de las hordas infantiles que por la mañana poblaban el museo, que si la gente grita en Nápoles, no veas los niños: Así que, como esta zona se paga a parte, pudimos pasear muy tranquilos. Vista Grecia (ESPECTACULAR) salimos del museo y nos fuimos a comer.

La casualidad y la falta de alternativas nos llevó Re Lazzarone; abajo dejo la Web. Comimos francamente bien a precio razonable:

Con el estomago reconfortado regresamos al museo, los niños habían desaparecido y pudimos pasear por la Colección Farnese. si vais a visitar Napoles, os recomiendo encarecidamente, leer un poco acerca de esa familia, y lo mismo digo acerca del paso de los borbones por esas tierras. Ayuda mucho.

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Pero para mi, lo más destacable son los frescos pompeianos es en ese momento cuando toma verdadera dimensión lo que en su dia pudo suponer el descubrimiento de pompeia para los que en aquella epoca pudieron vivir en directo aquellas ruinas donde el tiempo literalmente se había parado en cuestión de horas, con las paredes ilustradas con vivos colores, en la desgracia milagrosamente conservados y nada que allí me dió el yuyu ese que ultimamente me da ante las cosas hermosas, no solo con la música. Yo creo que es cosa de las hormonas, pero benditas sean, si hacen eso. Para revisitar ese momento en el futuro, no se me ocurrió otra cosa que comprar un librito , que por poca me hace pagar sobrepeso.

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Museo arquelogico napoles

Restaurante Re Lazzarone


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