Milan es, cómo lo diría, una ciudad que no me atrae. La cosa del shopping nunca ha sido mi fuerte. La moda , así en abstracto aun menos. En realidad el único atractivo que Milan tiene para mi, es, como no, El teatro alla Scala, sancta sanctorum de los locos por la ópera.
Navigli
Pero ya que estás por allí aprovechas el tiempo, en esta ocasión nos fuimos al Navigli una zona de canales. Algunos lo describen como barrio alternativo, para quien conoce, vive y sufre el concepto de ciudad turística eso, de alternativo tiene los restaurantes y los bares de copas que jalonan sus orillas.

Su origen se remonta al siglo XII cuando empezaron a construirse (Navigli Grande) lo que se pretendía era hacer de Milán una ciudad accesible desde el mar aprovechando él curso de los rios Ticino y Adda. En su construcción participaron con mejor o peor fortuna los mejores ingenieros (si es que en aquellos tiempos se les podía llamar así) hasta Leonardo da Vinci participó.
Por ese sistema fluvial se transportaron todo tipo de mercancías, quiza las más famosas fueron las piedras con que se levantó la catedral. Pero quedaos que es un sitio agradable para comer o cenar. Yo fui un miércoles al mediodía y en febrero. NO me hago responsable de como pueda estar eso un fin de semana, peor en verano.
Duomo
He mencionado el Duomo, pues ese era uno de mis objetivos principales, porque en anteriores visitas, lo tenían enfundado. Pero eso fue antes este año el Duomo lucía esplendido y eso bien valía una visita, «comme il faut». Así que me busqué un guía con garantías y eso , la verdad mejor olvidarse de webs de rebajas y dirigirse a la web oficial del Duomo y según el valor que le des a las cosas, contratar una visita privada.
Tuve el inmenso placer de que me acompañase un joven ítalo/mexicano con amplios conocimientos sobre arte, arquitectura y en especial acerca de la catedral en especial. UN DIEZ!
La catedral espectacular, no dejéis de visitar las terrazas que ya en su día fueron hechos pensando en que la gente subiera hasta allí para ver la ciudad. Nota: se sube en ascensor, pero se baja a pie, así que si empezáis a pensar que quizá va siendo hora de mirar lo de la prótesis, al llegar abajo seguro que pedís hora al trauma.
Es tal la sobreabundancia de esta catedral que solo en la parte superior hay dos mil estatuas y…. otras cuantas instagramers, con «noviete/fotógrafo» incorporado. Y yo que me quejaba de los palos de selfie. Esta proliferación de morritos y posados «naturales». Hace que por momentos el trafico humano se atasque y dificulte la visita, recuerdo lo de que yo fui un .. jueves en febrero..
La Opera, siempre la Opera

Pero bueno el principal motivo para visitar Milán era la ópera. en esta ocasión Simón Bocanegra, una opera que no es de las que tenga más visitadas y de la que ya hablé días atras. Solo repetir, una vez más aquello «tiene una acústica. la mejor del mundo»
Frase aplicable al teatro de uno. En mi caso sería el Liceu, pero puedo dar fe de que en Catania dicen lo mismo del suyo. Todos lo dicen unos con más razón que otros. Bueno pues desde mi experiencia que no es nada del otro mundo puedo decir que a día de hoy los que mejor me han sonado al oído han sido El San Carlo de Nápoles y la Scala. pero esto es muy personal.
La orquesta en su punto y los interpretes a cual mejor, salvo el tenor que como siempre es el talón de Aquiles de cualquier producción.
Estuvimos en el hotel Up Town palace, que para estancias cortas, como creo que son todas en Milán, está muy bien, a un paseo (corto) del Duomo y el teatro.
Al dia siguiente maleta y hacia Nápoles, pero al igual que habíamos hecho desde Venecia, fuimos en tren la Freccia Rossa, que es el AVE de allí, hay otros pero son Low cost y no es lo mismo. Sin duda la mejor forma de desplazarse por Italia, máxime si tienes en cuenta la niebla que suele rodear Milán y la muy personal forma de conducir de los italianos.
Además viajar en tren te permite ver la estación de Milán un monstruo muy al estilo Mussoliniano o made in Franco que sería el equivalente.
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