Uno año más

Hace una cantidad indecente de años; me di cuenta de que, siendo optimista, ya había recorrido la mitad de lo que, en aquel momento, se podría considerar, una expectativa de vida más o menos razonable.

Es decir que si quería poder tachar de la lista de mis deseos o aspiraciones, todos los items que en aquel momento podía considerar imprescindibles para, a fecha de hoy, no sentirme frustrada, insatisfecha o una palabra que me da especial grima, realizada. Debía darme prisa.

Como tal lista nunca existió, quiero decir que no cometí el error de apuntarlo en ningún sitio; seguro que eso me ha ahorrado muchos disgustos. Afortunadamente, la memoria, la mía, es débil y selectiva, no sabría decir si de natural, a base de entrenamiento, o por pura supervivencia.

Pero hoy en mi sesenta y seis aniversario, sí, sí, sesenta y seis, llevo días practicando a decirlo, porque me cuesta creerlo. A día de hoy, mirando atrás seguro que me equivoqué en algunas decisiones, seguro que podría haber hecho las cosas de otra forma, seguro que dejé cabos sueltos. Pero si de algo estoy segura a parte de que me quedan muchos errores por cometer, es que en lo básico, en aquello que realmente importante, en eso no me equivoqué. Y que en conjunto soy una persona afortunada.

Por cierto, a partir de este año, a la típica frase: «que cumplas muchos mas» he decidido ponerle un límite No más de los que viva mi suegra, que tampoco hay que abusar.

Normalmente para el cumpleaños se reciben regalos, pero hoy voy a cambiar los papeles.

Estas últimas semanas con la guerra de Ucrania full time, en todas las pantallas no dejo de recordar cosas que leí mientras preparaba el libro La Trastienda. Y es que las guerras desgraciadamente se parecen mucho.

Este siempre ha sido un libro muy especial, porque estaba inspirado en mi madre y su tiempo; su tiempo en guerra.

Hoy he decidido poner su versión Kindle en descarga gratuita durante tres días a partir de mañana, Sed indulgentes con los errores, que los hay, pero este libro no salió nunca desde una editorial «al uso» o lo que es lo mismo que el corrector soy yo. Si os gusta o os interesa os agradeceré un comentario, y sino os gusta lo cerráis y listos, que menuda manía tenemos en esta país de comentar solo lo malo, como cuando el repartidor llega tarde y sin fijarnos que aquel día llovía a mares.

Gracias