Milagros que son ciencia

No sé si a vosotros también os ha pasado pero a mi me pasó hace unos meses. Estaba guardando mi turno ante el cajero automático y delante mío un matrimonio de unos ochenta años. Después de varios intentos fallidos por parte del hombre, al final la tarjeta cayó la suelo.

Mientras yo me apresuraba a recogerla, ella le reprochaba que fuera tan terco. «Si sabes que no lo puedes hacer porque insistes».

¿Quieren que les eche una mano? me ofrecí. Y mientras yo pagaba sus recibos, ella me explicaba que desde hacía años las manos cada vez le temblaban más; que no atinaba la cerradura de la puerta y que le había comprado una maquina de afeitar eléctrico, pero que útimamente ni así lo conseguía.

Cuando el otro día leí la noticia de que la sanidad pública empezaba a hacerse cargo de ese «milagro» capaz de resolver el temblor de forma inmediata, pensé en ellos, en la targeta y las llaves, en qué jodido es eso de saberse incapaz, y en que poco importa si le llamamos milagro a lo que en realidad es ciencia mientras sea capaz de cambiar así la vida de la gente.

Que tengais un buen fin de semana y la próxima sea más leve, … si es posible.

Los «milagros» de la ciencia

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