El gorro de Putin

Desde ayer que aterricé, que estoy disfrutando de lo que yo llamo el lado oscuro de los viajes, oscuro o blanco depende de la colada.

A la ropa que yo traía, una exageración la verdad, ya lo dije que es la falta de costumbre, he tenido que sumar el efecto colateral de dejar a un hijo como guardián de la posada. Resumiendo, que salvo una visita al dentista y un pase rápido por el super, llevo todo el día entre la lavadora, la plancha y el armario, unas actividades éstas, que casan muy bien con los informativos.

Estará contento Pablo Casado, porque de lo suyo apenas se habla, hoy el protagonista es Putin y su guerra.

No, no me he equivocado al poner el título, es que siempre me ha llamado la atención que este hombre nunca se pone gorro, cuando sabido es que por la cabeza se pierde la mayor parte del calor corporal, pero él , al parecer, va sobrado de todo, de misiles, de tanques, de cabello no mucho, la verdad.

Anoche cuando me acosté no había guerra, pero esta mañana ya veis. Pues yo tal como lo veo, esto igual mañana se ha acabado, quien dice mañana dice dentro de una semana. Y esto por diversos motivos.

Es evidente que Putin va lanzado un poco en plan «yo a lo mío y después ya veremos» . La verdad es que si yo fuera el jefe de una de las mayores potencias mundiales, autosuficiente para casi todo, poseedor de armamento nuclear, y me importase un huevo todo, especialmente los principios, porque para eso soy Putin, pues lo más probable es que ahora yo estuviera haciendo exactamente lo mismo que él.

Máxime cuando mirando hacía el exterior, enfrente tengo a la mayor potencia militar del mundo, a cuyo frente, actualmente está un señor, un poco mayor, que no destila mucha energia y que pone exactamente la misma cara para felicitar accion de gracias o para decir que como te has portado mal, va a tener que ponerse muy serio. Por no hablar del papelon en Afganistan. Vamos, acojonado está Putin.

Eso por lo que hace a los del otro lado del atlántico, porque por lo que respecta a la vieja Europa, ese es otro tema.

Así de entrada la vieja Europa, como es vieja, no anda bien dela circulación y se le enfrían los pies, y cómo se los calienta, pues con el gas del señor Putin y los pocos que no le compran el gas, le compran el trigo o el petróleo. Pero es que aun siendo la parte económica un problemón., lo más grave no es esto.

Lo grave es la incapacidad europea para dar una respuesta conjunta, coherente, y en un tiempo acorde a la urgencia del caso, una incapacidad demostrada en multiples ocasiones y que francamente es muy difícil de resolver, porque a parte de que nos falla el personal, Merkel se ha jubilado. La propia esencia de las democracias europeas nos hace poco operativos. Aquí las cosas se negocian, se hablan, se discuten, se votan, se vuelven a discutir, se siguen hablando y mientras en el otro lado Putin, da un golpe sobre la mesa, la larga, y ya esta ni se le discute ni se vota nada. No digo que sea mejor el sistema Putin, lo que veo es que hay un desfase temporal, mientras Europa intenta afrontar la situación con los parámetros del presente, Putin sigue una línea más vintage, con un estilo de mediados del siglo veinte pero con armamento de lo más actual.

A ver que nos trae el nuevo día.

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