No hay color

¡Dios! que servidora tenga que decir esto… Pero los hechos son los hechos y he de decir que entre la terminal 2 de BCN y esta piccola y modesta terminal de Nápoles, a día de hoy no hay color. No tiene nada de especial pero en la comparación gana por goleada, he de reconocer que después de ocho días por la Campania todo parece más ordenado y limpio, pero es que lo es. Y en ningún momento la horrible sensación de vaca al matadero que tuve el otro día. Me ratifico BCN va mal, muy mal.

En cuanto al traslado al aeropuerto, pues qué os voy a decir. La tarifa es cerrada, actualmente 22,50€, a pesar de ello el conductor pone el taxímetro, tranquilos no lo hacen para darte el sablazo, no. Lo hacen, al menos el de esta mañana, para controlar que el trayecto les sale a cuenta y a il signore Guido le ha salido, vaya si le ha salido, por cuando andábamos por el Corso Umberto 1 i el taxímetro marcaba 15 euros, ha sacado todo el espíritu napolitano que aun no había salido a la luz en los 10 cruces previos y en ese momento es cuando he entendido porqué mi consuegro, cardiólogo de profesión, tiene tantos clientes.

La anciana con andador que cruza alegremente por cualquier punto del corso Umberto y que al llegar al centro se pasea unos cien metros por el centro de la vía hasta encontrar un hueco en la barrera intermedia; puesta ahí para que ella no pase. El trolebús que lleva tan al límite su autonomía de la catenaria y claro al final la pierde. El motorino, con o sin casco, (esta vez he visto muchos más cascos, será por el frio) que zigzaguea cual lagartija bebida por entre camiones, furgos, taxis, bicicletas (ahora por aquí se han impuesto las bicis de neumáticos gordos y todos absolutamente electrificadas). El mismo taxista que se mete en un carril bus contra dirección para ahorrarse un atasco, suerte que no venia el bus (eso del carril bus hay que entenderlo a la napolitana) Y así hasta que llegas a destino i cuando Guido te dice que no tiene cambio, tu piensas en aquellos tres carini bambini que lleva en la foto junto a una imagen de San Genaro i otra de un santa no identificado, además de una estampita de Santa agueda (sé que era esta porque llevaba una teta en una bandeja) y por Dios qúe menos que asumir que la carrera te cuesta 25 euros, a ver si con las propinas, el hombre puede contratar un seguro de vida que su familia agradecerá enormemente.

Cia Napoli, a presto

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