Encierro dia 24 – La salud es lo más importante

Con varios médicos en la familia y en los círculos  más próximos de relación,  jugándose el tipo frente al maldito bicho.  Enfrentándose día sí y día también a situaciones de una injusticia flagrante, hasta hace escasas semanas inimaginables en la llamada Europa del Bienestar.

Viendo como esa sanidad pública, supuesto orgullo nacional  manifiesta ahora todas sus miserias tras años siendo diezmada  por el egoísmo de unos y la estupidez supina de otros.

Ante esta situación , según como me pilla, se me amontonan el cabreo y las palabrotas por un igual.

La salud  es lo más importante, decía siempre mi madre con aquella sonrisa dulce en la que se podía leer en el esmalte de sus dientes el rastro dejado por la hambruna de la post-guerra y los embarazos.

La salud es lo más importante.

Y por eso todo lo damos por bueno, las listas de espera, las colas eternas intentando ser visitado, con suerte cinco minutos, por un médico maltratado por la mala gestión. La puta mala gestión. Perdonadme, pero es que hace casi treinta años cuando parte de mi vida la pasé al socaire de la parte alta de la cúpula de sanidad la ineficacia de los que mandaban ya era notoria, con alguna excepción que inmediatamente quedaba sepultada bajo toneladas de inútil burocracia entre cuyos vericuetos se perdían prevendas, facturas, amiguismos. Eso era hace treinta años y sigue siendo ahora. porque el poder no cambia, o si acaso se hace más estúpido, pero sigue siendo poder.

Me decía un funcionario de carrera de aquellos que no pedían un bolígrafo nuevo hasta que el que tenía ya no escribía, Un tipo de derechas; porque era funcionario de los de antes, lo que no le hacía menos clarividente.  “A los buenos no los busques aquí”

Y me cabrea, me cabrea mucho que mi nuera tenga que escatimar, guantes, que nadie tuvo visión para comprar  en cantidad suficiente antes de que empezase el fregao.

Me cabrea que al regresar a casa después de agotadoras jornadas en el hospital ella y mi hijo tengan que dormir en habitaciones separadas:

Me cabrea que mi sobrino intensivista este aislado de las personas que ama, precisamente porque las amas.

Pero si es que esto es como ir a comprar los regalos de reyes el día 5 por la tarde.

Me cabrea que haya muerto la madre de Susana, después de 94 años de vida plena  con su familia, y que al final haya muerto sola, dejando un vacío que Susana nunca sabrá como llenar.

Me cabrea que mi  suegra este sola en casa hablando en la distancia con la familia.

Me cabrea que me hayan robado la libertad,  para aplanar una curva estadística basada en unos números que no son ciertos porque todos intentan esconder sus vergüenzas bajo las alfombras o los sudarios.

Porque si todos estamos encerrados, qué pasará cuando salgamos.

Ya lo he dicho, depende de como me pilla el día.

nota – los posts de estos días me los tomo casi como una terapia personal, los escribo a bote pronto y por ese motivo a veces el título no encaja con el resto o parece que no sé muy bien de qué quiero hablar, porque en realidad no lo sé.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s