En España, en Argentina y me temo que en todo el mundo, las obras, las obras públicas, ejercen un atractivo especial. Quien no ha tenido un vecino o familiar, porque esto en principio es cosa del sexo masculino, aficionado a seguir, controlar y si se tercia dirigir las obras. No importa la titulación o la envergadura del proyecto aquí, y allí , si se ha pastao mortero un par de veces en la vida, si sabes lo que es un regle; ya eres oficial y si encima sabes sacar el nivel con un tubito lleno de agua, entonces, bueno entonces ya puedes acabar tu solo la Sagrada Familia.
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