Encierro dia 22 – Y se fue la luz

Estos días pensaba en como han cambiado nuestras prioridades con relación, por ejemplo, con las de mis padres que por edad vivieron la guerra y la postguerra española.  Y dándole vueltas al asunto llegué a la conclusión de que si alguna carencia sería capaz de desembocar en una especie de Armagedón mundial, quemando iglesias, saqueando badulaques y  otros entretenimientos por el estilo, eso sería la caída de Internet.

Pues como siempre me equivocaba, porque mucho peor que la caída de internet es la caída de la electricidad y eso es lo que ha pasado  a eso de las 11 de la mañana hora de aquí.

Precisamente hoy que tocaba cambiar las sabanas de mi cama (la única que no tiene recambio). Hoy que mi marido había ido a comprar pescado, el mismo día que se me han quemado las zanahorias de guarnición, cuando 10 minutos antes de la cena (aun sin luz) he tenido que improvisar velas linternas, para jolgorio de los niños y desesperación de los demás.

Afortunadamente el tema de la energía aquí está considerado de primera necesidad y toda la plantilla está trabajando, al menos eso me han dicho los dos técnicos que han resuelto el problema.  Bueno, lo han resuelto de forma provisional  porque ha de venir una brigada y abrir una zanja y eso depende de la faena que tengan y del tiempo porque aquí ya llueve y mucho.

Pero de momento  ellos lo han arreglado, haciendo buena la expresión “echar un cable” porque eso es lo que han hecho.  Han pinchado la luz de la calle han agarrado (aquí no se coge nada) y con la ayuda de un bichero (utensilio ese muy  marinero)  y una piedra atada al final del cable a modo de onda lo han ido lanzando sobre los demás cables que en gran número cruzan la calle, hasta llegar a la entrada de la luz y allí se han marcado un empalme espectacular y oh! milagro, tenemos luz, pero nada de secadora, nada de lavaplatos, que lo de lavar los platos no es problema, la secadora ya toca más las narices, porque aquí ya estamos en otoño y hoy ha sido un día muy de otoño.

Por cierto a mis amigos de allí, que sepáis, que vosotros habéis cambiado la hora; pero aquí en Argentina no, y que la diferencia horaria es de cinco horas.  Así que por favor absteneos de enviar mensajes o llamadas de whatsapp antes de las  doce, vuestras doce.  Gracias.

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