Carmen, adios.

Acabo de saber que ha muerto Carmen de Mairena uno de esos personajes inclasificable por esperpéntico. A Carmen la conocí una diada de Sant Jordi creo que en el comienzo del nuevo siglo. En aquella ocasión yo compartia mesa petitoria, por aquello de que te piden firmas con un Javier Cardenas aun un chaval simpático en exceso musculado sin liftings en extremo preocupado por la calvicie que ya se anuncia. Aquel Cardenas decía haber escrito un libro. Un monumento de la literatura cuyo título no recuerdo pero que tenia como protagonistas “sus” personajes. Cuando en realidad ellos no eran “suyos” era el quien los necesitaba. Uno de esos personajes estelares era Carmen de Mairena. La recuerdo llegando a la mesa con un vestido ajustado con escote pico, por donde asomaba el vello correoso que le nacía entre unas tetas fruto de apretujar el exceso de grasa con un sujetador tres tallas inferiores, que ella misma me enseñó al tiempo que me daba consejos para mantener “a tu hombre”. Así pasé aquella tarde firmando de tanto en tanto algun lilbro mio, pero sobretodo pasandole libros a Carmen. No recuerdo si cardenas llegó a firmar alguno, porque allí la gente venía por ella, por las bromas que derrochó durante todo el tiempo, por su risa que resonaba en una Rambla atestada de gente y curiosos.

Recuerdo que de aquellas horas me quedó una frase, “cariño y paciencia nena, me dijo – con cariño y paciencia se consigue todo” Y es que esa es la misma frase que la querida Tia Concha, tia de todos, decía siempre cuando le preguntabas cual era el secreto de su arte en la cocina “cariño y paciencia nena, mucha paciencia y cariño”

Descanse en paz. Carmen de Mairena.