Cuarentena – dia 13 – Raro, raro, raro.

Para qué negarlo, hoy no estoy en mi mejor día. Es el primer día que me he sentido lejos, sí estoy en casa de mi hija, con los niños por aquí danzando y martirizando al personal, con mi marido que hoy, cosa extraña, no se ha pasado el día delante del ordenador intentado capear el temporal que se nos ha venido a todos encima. Hasta mi yerno que también anda más o menos a las mismas con las videoconferencia. hoy ha invertido la mañana cocinando un asado al estilo catalo/argentino que ha sido la comida de mi cumpleaños. Desde que está por aquí que ha mejorado mucho en lo del punto de la carne. Los niños han escrito unas postales de felicitación, a pesar de las limitaciones mi hija ha conseguido que tuviera regalo y de postre un delicioso pastel de chocolate sin gluten ni leche, como corresponde en casa de mi hija, que estaba francamente delicioso. Todo perfecto, pero todo lejos. Hoy he echado en falta no tanto a mis otros hijos a los que he tenido allí en su parcelita de pantalla compartiendo conmigo las velas y las mañanitas (es lo que tiene tener una nuera mexicana). La verdad es que he echado en falta mi caballete, el sofa donde por las noches veo alguna serie o simplemente leo, mi ordenador. Creo que cuando vuelva a casa me pasearé por toda la casa frotando la mejilla en todas las esquina como suele hacer Shima. oh! Shima, que lleva más de un mes en el exilio del subterraneo que es donde vive cuando en casa hay perros. Pobre ella que desde que se murieron los mios empezaba a sentirse gata de piso y se paseaba por mi mesa de despacho y se estiraba delante del teclado. Ahora no esta Chewie “el azote de los gatos” pero ahora en casa estan Thelma y Merkel.

Cuando me fui las mimosas ya estaban perdiendo las flores y los frutales que plante este invierno empezaban a apuntar maneras.

Bueno, supongo que todo es por aquello de que hoy era mi cumpleaños, y yo estaba lejos, muy lejos.