Cuarentena – dia 8 – El delivery

Aquí, en Argentina, (porque aquí sigo y seguiré), al igual que sucede en medio mundo y parte del otro, la presión de la lengua inglesa es muy importante así por ejemplo palabras como look o outfit han desplazado sus originales en español hasta el punto que ahora mismo me costaría encontrar la palabra. Lo mismo sucede con “el delivery” dicho así, con artículo incluido.

Para mi hija uno de los grandes traumas domésticos de la mudanza UK a Buenos Aires, fue la desaparición de IKEA de su futuro inmediato. Cuando aun no se había repuesto de tamaña calamidad, va su madre (mismamente yo) y le suelto, así sin avisar. Pues tampoco hay Amazon, aquel día por poco se va al traste toda la operación. Pero al final , ya se sabe, uno a todo se acostumbra y pronto descubrió que aquí casi todos los establecimientos tiene “el delivery” , su delivery.

No me refiero al Glovo de turno, que también, sino a la señora que vende congelados en plan “Avon llama a su puerta” pero bajo cero, a la ferretería, la tienda de pinturas, la pescadería, la confiteria, el de la comida para el gato/perro, la tintorería, el de los huevos ecológicos (por cierto mi hija compra unos huevos que cada uno pesa como media docena de los de casa) y así hasta el inifinito. Todo por whatsapp.

Las más de las veces cuando aquí una tienda publicita que tiene web lo que quiere decir es que tiene página de Facebook, pero la mayoría ni eso. ¿para qué? si con whatsapp lo arreglan.

Los hay que el lunes te manda un pdf con lo que te pueden suministrar aquella semana. Haces el encargo, por mensaje/text y al cabo de unas horas o cuando hayas acordado se presenta un chico en moto, a menudo haciendo equilibrios con una mano en el manillar y otra sujetando la matera y ya tienes el pedido. forma de pago: efectivo siempre efectivo.

Con esto del “jodiovirus” aquí han cerrado los “shoppings” ( los centros comerciales de allí) pero el pequeño comercio ahí está y es que desde el punto de vista macroeconómico quizá su influencia en el PIB sea escasa pero en el humano no tiene precio. Un ejemplo directo

Ayer aterrizó en el barrio una familia norteamericana con tres niños pequeños, (dos de ellos bebes) que también están de cuarentena. Pues gracias a los vecinos que aportaron algunos artículos de primera necesidad pero sobretodo a la agenda de contactos “delivery” de mi hija, seguro que hoy tienen la nevera llena.

A pesar de que no puedo citar ningún profundo estudio científico, así a ojo epidemiológico, pienso yo que forzosamente siempre será más sano hacer cola delante de la pescadería Armando con otras tres personas, que embutirte en un carrefour y hacer una cola de 45 minutos o más para pagar. Además, lo más probable es que la pescadera haya contratado a su sobrino para que le haga el delivery con lo que de una tacada se contribuyes afortalecer el comercio de proximidad, alivias el problema del paro, contienes la expansión del “putovirus” y mira si de paso le haces un poco la pirula a hacienda, pues eso que te sacas.

ah! Dia 8, sin fiebre, mocos, toses, picores ni nada parecido, bueno, picores sí porque aquí hay mosquitos cabrones.