Andrea Chenier – no hay dos sin tres

Yo bebo, como, duermo y escucho música. La necesito tanto como un bocata de jamón, quizá más.
Por eso a pesar de que la semana pasada una inesperada bronquitis me lo puso difícil . Ayer último dia que Radvanosvsky se subía al escenario del Liceu para interpretar a Maddalena de Coigny, me pillé una entrada. El teatro no estaba lleno, quizá han sido muchos Andrea y ya estamos en Semana Santa, pero a mi me hicieron un favor porque con una entrada barata me acomodomé como una “reina” en el amfiteatro una forma modesta de hacer la revolución.
Ayer el tenor era Palombi a quien se le puede agradecer el que sacó adelante el rol manteniendo el volumen y sin dificultar el lucimiento de su partenaire principal.
Yo ayer iba a disfrutar con la música, esta opera tiene momentos preciosos, pero sobretodo a gozar con un grandisimo Carlos Alvarez y rendirme, definitivamente, a Sondra Radvanovsky.
La ópera es eso, emociones que quedan grabadas para siempre en el recuerdo.
Muchos no lo comparten a veces porque las encuentran por otros caminos. Otros, en cambio, simplemente porque cierran la puerta. Ellos se lo pierden.
Carlos Alvarez – Nemico della patria

Sondra Radvanovski – Mamma e morta – bis 27/3/2018

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