Santa semana – Joaquín Sánchez

Este año la semana santa me ha dado mal rollo. Soy católica por decreto, cosas de la edad. Nunca he tenido problemas con la libertad de culto de los que me son próximo o los que me pillan más en la distancia, cada cual  a lo suyo; siempre claro, que sus creencias no pisen mi libertad de creer o no.  Si alguien cree que arrodillarse ante una figura de madera le da paz de espíritu, pues nada yo tambien me quedó com en babia delante de algunas obras de arte, muchas de ellas vinculadas a la iglesia.
Me gustan las procesiones, creo que es una tradición que vale la pena conservar, aunque los hay que lo llevan con más rigor que otros, porque lo de pedirse una pizza mientras esperan la salida de la Macarena,  hombre no sé pero un pelín irrespetuoso creo que lo es; pero bueno allà ellos, supongo que más de una bronca les cayó o quizá el año que viene los hay que siguen la linea y ya me tienes a los de Telepizza haciendo lanzando la oferta Cristo del dolor o paso de la esperanza.

AQUÍ  la noticia de la pizza

En cualquier caso lo de la pizza no es menos irrespetuoso que el vendedor de globos  que se ve a la izquierda. A mi lo que me ha fastidiado y mucho esta semana santa ha sido la falta de respeto por los creyentes, los de verdad, no los endomingaos.  En esto coincido y mucho con lo expresado por Joaquin Sanchez “el cura de la PAH”, como se define, en un artículo en forma de carta abierta dirigida a Dolores de Cospedal publicado en El Diario de Murcia y que quizá muchoa hayan tenido la oportunidad de leer.

AQUÍ el artículo  de Joaquín Sanchez

No te puedes imaginar la indignación que me produce cuando veo a los legionarios con la imagen del Cristo yacente.Me parece blasfemo verlo con los fusiles,

No sé si cuando escribió esto, el cura de la PAH, habia visto que  uno de los gloriosos legionarios portadores del Cristo yacente, llevaba tatuada la esvàstica

 

 

Lo de los ministros entonando “El novio de la muerte” junto a la señora ministra vestida de luto riguroso, aunque anacrónico, fuera de lugar y, a mi modo de ver irrespetuoso, no deja de tener algo más que un aire a Escopeta Nacional. Ay Berlanga, Berlanga. Cuantas veces en los ultimos tiempo me he dicho aquello de ¿Porqué te fuiste tan pronto? con lo bien que lo habrias pasado.

Él (Jesucristo) no buscó la muerte, la aceptó por el pueblo porque no quiso huir ni esconderse. Fue capturado, detenido, encerrado en una cárcel, torturado y condenado a muerte por los poderes políticos, económicos, militares y religiosos. Sí, fue un delincuente, un antisistema que se enfrentó a los enriquecidos porque quiso ser Buena Noticia (Evangelio) para los empobrecidos, para dar la libertad a los cautivos y desobedeció las leyes políticas y religiosas para poner en el centro de la historia al ser humano y su dignidad denunciando a los que ostentaban el poder.

No son palabras mías que son de Joaquín Sanchez, un sacerdote de esos que, quiero pensar, dignifican a los de su sector, no como esos que a día de hoy en la primavera de 2018 siguen paseando por las calles de ese pais que se escribe con Ñ, pasos religiosos santificados por los poderes  y que lucen grabados símbolos como el de la división azul.

Fueron los defensores del orden social quienes lo mataron.   Joaquín Sanchez, el cura de la PAH