Después de dos aplazamientos provocados por sendas gripes extemporáneas por fin el pasado viernes tuve el placer de reencontrarme con unos de esos amigos con los que decir «un placer» no es pura cortesía. La cita era en el restaurante Antigua Bodega, en la calle Marià Cubi 59. 
El servicio estaba bien proporcionado con la cantidad de comensales, lo que es de agradecer especialmente cuando estamos hablando de un restaurante que trabaja una cocina elaborada, cosa que notas en cuanto te dan el menu
No negaré que quizá en el nivel de ruido tenía mucho peso el que había varias mesas con más de seis personas. Pero bueno yo supongo que eso es lo que desean todos los restaurantes.
Al margen de la densidad demografica, el local es bonito y acogedor.

El servicio me dio la impresión que proporcionado con la cantidad de comensales, lo que es de agradecer al menos esa es la sensación que tuve lo que dice mucho en favor de la cocina máxime cuando estamos hablando de un restaurante que trabaja una cocina elaborada, cosa que no tas en cuanto te dan la carta.
Ay Dios!, yo lo confieso, yo tengo un problema con las cartas de los restaurantes.
Yo soy de la opinión que cuando haces la reserva en un restaurante cuyos platos precisan de más de tres líneas de texto para su presentación , la persona que atiende al telefono tendría que que avisarlo de algun modo, algo así como:
Señora/Caballero si me permite una sugerencia, le aconsejaria que antes de venir eche un vistazo a la carta que encontrará en nuestra web.
Así las personas llegarian al restaurante con los deberes hechos. Algo muy practico cuando te dejas las gafas en casa, como mi amigo Juan Carlos, porque a ver como retienes en la cabeza cosas como esta:

La cocina: está visto que el viernes no fue mi mejor día. De los seis yo fui la única que no salí encantada.
De primero pedí la «Caesar Salat… Visión Personal!!!» que con tantos signos de admiración debia haberme hecho sospechar y es que el «sutil perfume de ajo» no era tan sutil y al tercer bocado había matado las texturas de iberico el tomillo había ido a tomar por saco y el crujiente rosti no era para nada crujiente, y una de rostis ha comidos unos cuantos:
Si hubiera pedido la «composición de verduras…» (perdón por la calidad de las fotos pero estan hechas con el mobil y con escasa luz)

… que pidieron al unísono Joan, Esther y Rosó habría quedado mucho más satisfecha porque según ellos estaba todo perfecto como el chicharro de… ahora no recuerdo qué que pidió mi marido, una tempura muy acertada. Lástima me lo perdí.
Los segundos platos merecieron la aprobación unánime de todos; menos:… Cachis la mar, esta visto que el viernes no era mi día porque despues de leerme toda la carta, al final me decidí por:
«lomo de rape y camarones orly, berengenas, cilantro y anarcardos garrapiñados, tratadas como falso ragout, leche de coco al sutil perfume de curry rojo y burbujas afines de mandarina»

En este caso, sel perfume sí era sutil, y conreferencia a » las burbujas afines de mandarina» la verdad es que aun las busco. El problema era la berengena, que a veces puede ser muy peligrosa. No le mataran a usted pero si que pueden hacerlo con los demás sabores, que en este plato no eran pocos. Esta berengena tenía un punto de «acidez» que dejaba a los demas sabores en el más absoluto anonimato.
Resumiendo mi marido y mis amigos quedaron encantados con la comida, yo tuve un poco de mala suerte, que no desmerece en absoluto el merito del cocinero.
Otra historia es lo del ruido excesivo que para mi es determinante.
En este caso no se cumple la máxima aquella de «cuanto más largo es el nombre más pequeña es la ración. En cuanto al precio pues la verdad viernes noche, cocina elaborada, carta extensa, platos de tres líneas. Desdeluego no estamos hablando de un menu economico pero sí razonable.
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