Una sabe lo que sabe y el resto lo busca en libros, podcast, y también en los amigos. En este caso mi amiga Teresa, quién además de ser una lectora empedernida sabe un montón de libros, escritores y todo lo que tenga que ver con la literatura, la de hoy pero muy especialmente la de antes.
Ella era sin duda la persona idonea para plantearle la cuestion que Antonia de Valencia me ha planteado via mail. Aprovecho para recordaros que si teneis cualqueir duda o pregunta queplantearme podeis hacerlo en el formulario de Contacto, en el menu pricipal o directamente en estrella@estrellaesteve.com.
Y dicho esto vamos al asunto. Libros relacionados con El Gran Tour.
Por supuesto, dijo Teresa. Aquí tienes una selección de las obras más emblemáticas escritas por quienes vivieron la experiencia en primera persona: «Los he separado por la visión que dan del viaje, que no siempre encaja con el ideal romàntico al uso»
1. Clásicos Imprescindibles
Estos autores definieron la mirada romántica y neoclásica sobre Italia.
- «Viaje a Italia» (Italienische Reise) – Johann Wolfgang von Goethe (Mencionado en el primer post sobre el tema) Posiblemente el libro más famoso del género. Goethe huyó de sus responsabilidades en Weimar en 1786 para redescubrirse en Roma, Nápoles y Sicilia. Es una mezcla de diario íntimo y adoración por la antigüedad clásica.
- «Cartas desde Italia» – Mary Wortley Montagu Una de las pocas voces femeninas que documentó sus viajes de forma mordaz y brillante. Sus cartas rompen con la visión idealizada de los hombres y ofrecen una perspectiva social y política muy aguda sobre Venecia y Florencia.
- «Un viaje sentimental por Francia e Italia» – Laurence Sterne A diferencia de otros, Sterne no se centra en las estatuas o los museos, sino en las interacciones humanas, el humor y las emociones. Es una obra que parodia las guías de viaje secas de la época.
2. La Mirada Crítica y Satírica
No todo era admiración; muchos viajeros ingleses se sentían horrorizados por la burocracia o la suciedad de las posadas. (Y muchos siguen en la misma línea)
- «Viajes por Francia e Italia» – Tobias Smollett Smollett era conocido por su mal humor. Su libro es famoso por sus quejas constantes sobre la comida, el clima y las costumbres locales. Es una lectura fascinante porque muestra la cara «incómoda» del Grand Tour.
- «Observaciones y reflexiones realizadas en el curso de un viaje por Francia, Italia y Alemania» – Hester Lynch Piozzi Amiga cercana de Samuel Johnson, Hester ofrece una crónica muy detallada y llena de anécdotas sobre la vida cotidiana y las óperas italianas, con un estilo muy conversacional.
3. El Grand Tour de los Poetas
Para los poetas románticos del siglo XIX, el Grand Tour ya no era solo una lección de historia, sino una experiencia emocional y existencial. Mientras que los viajeros del siglo XVIII buscaban el orden de las ruinas, los poetas románticos buscaban su decadencia, su melancolía y la libertad política.
Estos serían, para mi, los tres poetas fundamentales y sus obras marcadas por este viaje:
- Lord Byron: El viajero eterno
Byron es el «influencer» máximo del Grand Tour romántico. Su viaje no fue solo estético, sino una huida de los escándalos de Londres.
- Obra clave: Las peregrinaciones de Childe Harold (Childe Harold’s Pilgrimage, Cantos III y IV).
- Influencia: En el Canto IV, Byron recorre Italia (Venecia, Florencia, Roma). Convirtió los monumentos en símbolos de la lucha por la libertad. Gracias a él, las ruinas del Coliseo se volvieron un escenario de reflexión sobre la caída de los imperios y la soledad del héroe.
- Impacto: Creó el «turismo de sentimientos». Los ingleses empezaron a viajar a Italia no para aprender arquitectura, sino para sentir la melancolía que Byron describía.
- Percy Bysshe Shelley: El idealista en las ruinas
Shelley vivió casi todo su exilio en Italia (donde finalmente murió ahogado). Su visión de Italia es más etérea y filosófica que la de Byron.
- Obras claves: Ode to the West Wind (escrita en los bosques de Cascine, Florencia) y Prometeo liberado (escrito entre las Termas de Caracalla en Roma).
- Influencia: Shelley se sentaba a escribir entre las ruinas de las Termas de Caracalla, fascinado por cómo la naturaleza (las flores y el musgo) devoraba las piedras romanas. Para él, Italia representaba la lucha entre el espíritu humano y el paso del tiempo. Sus cartas desde Italia son consideradas de las mejores de la literatura inglesa por su capacidad descriptiva.
- John Keats: El viaje hacia la muerte
Keats representa la cara trágica del Grand Tour. Viajó a Italia en 1820 no por placer, sino por salud (padecía tuberculosis), esperando que el clima cálido lo salvara.
- Obra clave: Sus últimas cartas y poemas breves. Aunque no escribió una gran epopeya sobre Italia, su estancia en la Plaza de España de Roma (donde hoy está su casa-museo) tiñó su obra de una desesperación clásica.
- Influencia: Su tumba en el Cementerio Protestante de Roma es hoy un lugar de peregrinación. En ella pidió que se grabara: «Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en el agua». Su legado en Italia es la unión definitiva entre la belleza del arte antiguo y la fragilidad de la vida,
Si me permites, dice Teresa, (cómo no) yo añadiría que el valor de leer estas fuentes directas permite entender que el Grand Tour no era solo turismo, sino algo así como un rito de iniciación. A través de sus ojos, Italia dejó de ser un mapa, para convertirse en una especie de museo vivo donde se forjó la identidad de la élite europea.
Y aunque no me lo has pedido, sigue diciendo Teresa, y solo por ampliar información aquí te relaciono algunos de los libros de estudiosos, que considero más interesantes. Espero haberte sido útil.
Si los relatos de Byron o Goethe son la «vivencia», los estudiosos actuales son quienes han analizado los engranajes económicos, sociales y de género que sostenían este fenómeno.
Aquí tienes una selección de los libros más influyentes de historiadores contemporáneos para entender el Grand Tour desde una perspectiva moderna:
Jeremy Black – The British Abroad: The Grand Tour in the Eighteenth Century
Jeremy Black es uno de los historiadores más prolíficos del Reino Unido. Este es probablemente el estudio más completo sobre el día a día del viajero. No se queda solo en el arte; analiza el transporte, la comida, los peligros (bandidos, enfermedades) y hasta el «turismo sexual» de la época. Utiliza cartas y diarios inéditos para mostrar que el Grand Tour no siempre era tan refinado como nos cuentan: había mucha deuda, muchas quejas sobre las posadas y bastante libertinaje.
Cesare de Seta – L’Italia del Grand Tour: Da Montaigne a Goethe
Cesare de Seta es el gran experto italiano en este tema. Analiza cómo los viajeros extranjeros «construyeron» la imagen de Italia. De Seta estudia cómo el paisaje italiano fue transformado por la mirada del turista, pasando de ser una tierra real a convertirse en un escenario de cuadros de Canaletto o grabados de Piranesi. Este libro ayuda a entender cómo la identidad de Italia fue, en parte, moldeada por lo que los extranjeros esperaban ver de ella.
Rosemary Sweet – Cities and the Grand Tour . Se centra en las cuatro paradas obligatorias: Florencia, Roma, Nápoles y Venecia. Sweet analiza cómo cada ciudad representaba algo distinto para el viajero británico y cómo estas percepciones cambiaron a medida que el Neoclasicismo daba paso al Romanticismo. es un estudio excelente para entender la relación entre el viajero y el entorno urbano, y dedica espacio a la experiencia de las mujeres viajeras, un grupo a menudo olvidado en los estudios tradicionales.
Daniel Muñoz de Julián – El Grand Tour: Guía para viajeros ilustrados. Un enfoque muy original. Está escrito como si fuera una «guía de viajes» de la época, pero con el rigor de un historiador actual. Te explica qué ropa llevar, qué propinas dar y qué monumentos no podías perderte en el siglo XVIII Es la forma más amena de sumergirse en la logística del viaje.
Raquel Gallego García – La experiencia del Grand Tour: El viaje de Goya a Italia Un estudio fascinante sobre cómo afectó este viaje a los artistas españoles, centrándose en la figura de Goya. muy util para romper el topico de que el Grand Tour era solo cosa de ingleses.
Un aplauso para Teresa, se lo merece
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