Una de esas frases «tópico» atribuidas a medio mundo, es aquella que dice «Todo es relativo», que tampoco es que sea gran cosa, pero que, al menos, es cierta.
Cada día estoy más convencida de que en esta vida todo es relativo, desde el punto de sal en la sopa, hasta el grado de cocción del arroz, pasando por la belleza, la bondad/maldad de las personas o la importancia de una noticia.
Esto último dependerá exclusivamente, de la que le quiera dar un periodista/comunicador, especialmente si se llama Antonio Ferreras.
Por ejemplo, mientras el otro día medio mundo andaba arrancándose los pelos con las interferencias de Musk en la política europea y el otro medio (en Barcelona) rezaba por la eliminación del Real Madrid de la copa de Europa (la verdad no se si era la eliminación pero al parecer lo tenía jodido).
Pues mientras esas cosas pasaban, yo casi lloraba ante la más que previsible pérdida de un jersey de lana al que tenia en gran estima.
He de decir que no era la primera vez que lo lavaba pero si la primera que lo metía en la lavadora sin encender la luz del lavadero, lo que me llevó a confundir el programa «delicados» con el de «ropa blanca».
Lo estiré tanto como pude, pero no sirvió de nada, había pasado al modo «madera». Ante esta situación, mi marido y me temo que la mayoría de hombres lo habría dado inútil y a estas horas la gata estaría preguntandose, qué culpa tenia ella. Pero las mujeres somos tenaces y no nos damos por vencidas tan fácilmente.
Con pocas esperanzas consulté al oráculo, «youtube» donde encontré varias posibles soluciones. No os pongo los enlaces porque la mayoría se enrollaban como persianas. Imaginaos que una decía que una vez tratado el jersey había que extenderlo y mantenerlo plano con alfileres, y se los ponía todos uno a uno. Tranquilos que os lo voy a ahorrar. Porque yo hice una versión abreviada, que funcionó.
Coges/Agarras el jersey (a veces se me queja algún argentino por lo de «coge», pero qué le voy a hacer yo estoy en España). Repito,. Coges/Agarras el jersey, lo pones en un balde o el fregadero de la cocina con agua tibia y algo así como un vaso de crema suavizante (de la del cabello, no suavizante de la ropa) .
Lo dejáis en remojo media hora, tres cuartos o lo que os parezca. Acto seguido, se escurre sin apretar, y hala a estirar. Un poco por aquí , un poco por allá.
Cuando estéis hartos, podéis aplicar el tratamiento de choque que vendría a ser lo que Nureyev hace con Miss Piggy en este mini video. Con un añadido, en la trayectoria de Miss Piggy/jersey, había un poste de madera firmemente sujeto al suelto, con lo que además de arreglar el jersei, descargué mala leche.
No hace falta ponerse mallas, pero las aplausos se agradecen.
Pues ya sabéis, aun hay esperanza, al menos para los jerséis de lana.
Feliz fin de semana.








