Hay libros que por muy diversos motivos, objetivos o muy personales dejan huella, en mi caso por ejemplo Cien años de soledad, aunque tanto Arcadio y Aureliano al final te lía. quizá por eso lo leí dos o tres veces. Otro/otros que he releído es «el señor de los anillos» , porque yo soy de cuando no había película ni efectos especiales para hacerla.
Aunque no soy gran lectora de novelas, tengo algunas en mi memoria de esas cuando la acabas te quedas así como, «y ahora qué». por ejemplo: La ciudad los prodigios, la catedral del mar, Millenium, El Médico.
He dicho que no soy apasionada por las novelas salvo, que en medio haya cadáveres, detectives avispados o dulces abuelitas igual de avispadas.
Que un libro deje huella no quiere decir que suceda lo mismo con su autor, salvo, por ejemplo en el caso de Gerald Durrell.
Durante una etapa de mi vida Durrell, del que ayer se cumplieron 100 años de su nacimiento, fue como de la familia, y mi casa por obra y gracia de mi tercer hijo, el único que creo que no leyó los libros, se convirtió en una especie de sucursal de aquel Corfú que a fines de los años cincuenta acogió a la familia Durrell.
Si en sus libros, Durrell hablaba de encantadoras babosas » color café con rayas color chocolate oscuro» de gusanos que parecian «barnizados de escarabajos «acorazados» yo tenía que vérmelas con arañas peludas, gekos, camaleones diversos, alguna iguana, un títí, afortunadamente estuvo en casa solo tres días, un cerdo vietnamita, que no llegó a pasar una noche porque no sabéis como gritan esos bichos, o tres pirañas que una vez alimentadas perdieron toda su gracia y mi hijo que además de fanático de los «bichos» nació comerciante, se apresuró a cambiar por un cuervo.
Con este historial (esto es solo una pincelada) no es de extrañar que sintiera un cierto aprecio por la señora Durell. Afortunadamente esa etapa ya pasó.
Mientras que del cuarteto de Alejandria , obra capital de la literatura escrita por Lawrence Durell; hemano mayor de Gerald, no conseguí ni llegar a la mitad del primer libro. Los libros Gerald, son como una bocanada de aire fresco, de fácil lectura, con personajes que en pocas páginas ya forman parte de tu recuerdo. Una lectura absolutamente recomendable. Mi hija los leyó a los diez, creo recordar y le encantaron.
A veces se hace dificil encontrar lecturas para los hijos, pues estos fueron un éxito para ellos y para mi también.
Lo de las pirañas, si podeis, mejor evitadlo, no tienen ninguna gracia.
Los Durrell, la serie (no la he visto toda pero lo que ví pintaba bien)







