Cada año, desde hace ya demasiados, la Navidad, o la previa se convertido en un motivo más para la polémica. Recuerdo, de hace ya unos años, unos «arboles» conos con luces de un tamaño considerable, que el ayuntamiento de no recuerdo qué alcalde en su afán por lo políticamente correcto y el ecologismo malentendido, eso que ahora se llama fenómeno woke, situó en diversos puntos de la ciudad. Lo polémico era que para iluminarlos tenias que montarte en un bici y darle al pedal. Tenias que darle con ganas, fuerte y durante un buen rato, confieso que lo probé.

Aquello fue una anécdota, ridícula, pero anécdota: porque entonces llegó Colau, la destroyer de ciudades, y lo digo así porque ya tengo una edad, ya no tengo manías y porque cada vez que veo los chaflanes de Barcelona masacrados, el cuerpo se me pone mal.
Con ella llegaron, los pesebres inclusivos, los participativos, los mappings una sarta de tonterías a cual más horrible, todo bajo el paraguas de un laicismo mal entendido.
Porque tal como lo veo yo y no soy la única, no hace falta ser practicante, ni tan siquiera creyente, para creer en la Navidad.
Navidad es una tregua tácita entre cuñados, es aceptar que te pongan la casa patas para arriba con la excusa de compartir la vida familiar. Es asumir los pongos, es reír, hablar, comer, volver a reír, volver a hablar. Estar juntos.
Este año la plaza de sant Jaume es territorio socialista (con matices) por aquello de los acuerdos, pero lo es y en ambos lados.
En un ánimo, supongo, de no discutir con sus socios de gobierno y no ofender a nadie, nos plantan una estrella en mitad de la plaza, allí donde cuando yo era niña ponían el árbol de la diputació, que junto al de Can Jorba (Preciados, Corte Inglés, dios sabe qué es ahora) constituían dos de los grandes atractivos de la navidad Barcelonesa; eso y las luces, claro pero ese tema lo dejamos para más adelante. ( La foto que encabeza el post es una recreación, ya veremos como queda al natural)
Navidad es poner un árbol, acepto plástico dentro de un orden, pero no un cono de plexiglas que parece las luces de una disco de barrio de los setenta.
Navidad es poner un pesebre con la virgen el niño, los camellos, los reyes , la lavandera, los pastores el ángel y por supuesto, la Estrella.
En el fondo Navidad es quererse un poco más, aunque no sea del todo verdad. Y si para eso hay que cantarle, se le canta. Eso es Navidad.
Una acotación los catalanoparlantes. Esta guerra la viví hace un montón de años cuando todo se catalanizaba, cuando descubrimos palabras la bústia (el buzón) o el enguany (este año). En aquella época a algunos les dio por llamarme Estel.
Pues no, señores, las Estrellas somo Estrellas, es igual si es una cerveza, un seguro de vida o una oferta de Amazon y mira tu por donde se dice en castellano que en catalán.
Los Estels, son otra cosa. Es que me toca mucho las narices el tema.
Nos vemos
Si, no sabes de qué va, aquí te explican que es eso del fenomeno woke







