Cosas que dan rabia . Lenguaje inclusivo

Cosas que dan rabia . Lenguaje inclusivo

Que me he hecho mayor es una evidencia, basta con mirar el DNI o mi agenda en la que, con el paso de los años, han proliferado las actividades relacionadas con el «mantenerse bien/dignamente/en forma» o como lo queráis llamar.

Ahí entran las visitas al medico de rigor, esas del esta sanísima, pero.

Eso incluye cosas tan agradables como la ginecología, mamografía incluida. Una experiencia encantadora que para los hombres vendría a ser, » te cojo los testículos y los chafo con dos planchas, frías«, por si era poco molesto.

Oye que tu no sabes lo que es que te exploren la prostata…. ni tú que te hagan una ecografía vaginal buscando unos ovarios que ya no existen.

Después tenemos el amplio abanico de «mantenerse en forma», pilates, caminatas, cinta de andar a lo que en los últimos años se han sumado las pesas o el fitness. Ahora resulta que hay que mantener músculo para aguantar los huesos.

Y no olvidemos el tema cabeza, que también hay que ejercitarla.

En mi caso he estado un año intentando aprender alemán. Al final he desistido, mi expectativa de futuro no da para tanto. Bastante me cuesta mantener los otros idiomas que habló. Lo único que he sacado en claro, en este tiempo, además de algunas palabras sueltas, es que, aunque parezca increíble, es más fácil la pronunciación alemana que la inglesa.

Todos esos esfuerzos para que al final, igual que pasa con la cirugía estética, se te note la fecha de caducidad.

Si algo delata que has pasado de largo hace bastante tiempo, eso que llaman la cierta edad, son esas pequeñas o no tan pequeñas, que te dan tanta rabia y que ahora, que vas perdiendo filtros, no puedes disimular.

Por ejemplo, el típico camarero que te dice aquello de «chicos ya lo tienen». Un día me levantaré de la silla y acabaremos mal.

Pero siendo esto grave, mucho más delator es la animadversión hacia el abuso del llamado lenguaje inclusivo, en contraposición al llamado lenguaje sexista.

¿Cuándo el uso pasa a ser abuso?

Pues es muy fácil, cuando me chirrían los dientes.

Eso me pasó recientemente con un libro, cuyo título me callo.

A menudo mi hija me recomienda algún libro relativo a algunos temas que llevamos a medias y que ella considera que puede ser de mi interés. Normalmente acierta.

Casi siempre sus recomendaciones son en inglés pero en esa ocasión el libro era de un autor español, se trataba de un ensayo, fruto de la experiencia del autor, muy bien documentado y teóricamente bien escrito.

El problema llegó ya en el prólogo, donde el autor hacía un alegato en favor del lenguaje inclusivo y a partir de ahí dejó de utilizar el masculino y el femenino para referirse a las personas con ese invento de «e», ya no hay perros ni perras ni sino que todos son perres.

Le puse mucha voluntad, y fui avanzando en la lectura, pero a medio libro dimití.

Era una tortura. Cada vez que me topaba con una «e» se me revolvían las tripas, se me rizaba el pelo y tenía que dejarlo. Dicho de otra forma, personalmente el lenguaje inclusivo me resulta a menudo, excluyente.

Por supuesto, eso me distancia años luz de la mayoría de la clase política y de rebote también de la periodística. A modo de ejemplo, ahi os dejo un video del hasta hace poco presidente argentino, en el que hace gala de un dominio casi sobrenatural del lenguaje inclusivo. este video es un pequeño fragmento si lo queréis ver completo (no solo Fernández es el protagonista) lo podéis ver en este enlace al diario Clarin

Cosas sobre el lenguaje inclusivo

Lenguaje no sexista en wikipedia

Otra opinion «discrepante» sobre el lenguaje inclusivo


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