El pasado sábado me di el gustazo de asistir a una representación de Simon Bocanegra en el sancta sanctorum de la ópera italiana. Porque teatros de ópera en este pais los hay y muchos pero la Scala, juega en otra liga. Ella por si sola atrae turismo, un turismo muy especializado pero mientras en otras ciudades la gente va y «de paso» ve una opera. Aquí los hay que vienen a eso. Que un poco este viaje mio está siendo eso pero no del todo.

De la ópera como siempre no hablaré porque de sabios en este ramo ya hay mas que suficientes, pero diré que todos estuvieron bien, como siempre el tenor, el más flojillo. Que allí los aplausos van más caros que en otros teatros. Que la saga Abbado tiene futuro para rato. Que la puesta en escena no dejará huella en mi memoria pero que al menos no molestaba, que ya es mucho. Que siguen habiendo Armani pero que, al igual que en la Fenice, lo del vestuario se ha devaluado bastante. Que el servicio de bar del Liceu no es el peor organizado del mundo de la ópera y que NO QUIERO volver a escuchar eso de «… es que la acustica de (tal o cual) teatro es la mejor» simplemente porque no lo son . Afirmación valida para teatros españoles porque de los del resto de europa no conozco suficientes y dejando a un lado, por supuesto, Bayreuth porque creo que al igual que Scala este tambien «come aparte».
Así que hoy quiero destacar esto:

A la entrada de cada palco se puede ver esta nota que además de indicar la situación de las localidades, incluye una reseña histórica del mismo. Como se pude imaginar me ha faltado tiempo para entrar en la página de referencia I palchettisti della Scala .
Una maravilla de pagina por la cantidad de información que da, una obra documentalista a la altura de su objeto de estudio. En ella se puede encontrar la historia pormenorizada de los orígenes del teatro, por sus propios protagonistas, los nombres de estos.
Se pueden hacer busquedas por nombres, o por número de palco. Lo de los nombres es en si mismo un compendio de la historia de Lombardia e Italia. Ya quisiera yo algo así sobre el Liceu, por ejemplo. Pero francamente estamos a años luz.
Otra cosa que quisiera resaltar, durante esta función vi salir al menos tres personas que no podian contener la tos, aun protegiendose con un pañuelo. Tenían tos y salieron, no como en cierto teatro que conozco que parece una reunión de tuberculosos anónimos. Lo mismo pasó en La Fenice y en otros dos actos de los que aun no he tenido tiempo de hablar. Eso, que se llama buena educación, podríamo imitarlo.
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