Hay herramientas, utensilios en general, que resultan especialmente atractivos a los hombres. No me refiero al martillo neumático, ni a la motosierra, elementos estos que quedan fuera de la capacidad física de la mayoría. Me refiero a cosas cómo la Karcher.
A veces, porque han sido expulsados de la ciudad por los precios inalcanzables o porque en realidad era su sueño, llega un día en que una familia más o menos normal tras muchos cálculos llega a la conclusión de que aunque no lo parezca quiza sí pueden comprarse esa casita soñada. Es en ese momento cuando de ampliar horizontes y multiplicar por 1000 los gastos generales, descubre un nuevo mundo, el del bricolaje.
Porque la diferencia entre vivir en un piso o en una casa es, entre otras, que las herramientas que antes cabían en una caja que guardaban en un estante del lavadero ahora ocupan por lo bajo una pared entera del garaje.
Leroy Merlin y Amazon son citas obligadas. En poco tiempo el nuevo propietario se convierte en un experto o casi, en maderas tratadas, sistemas de riego, cortacesped, (bueno eso no que con la seguia se lleva el plastico) tijeras de podar, conexiones de manguera y un larguísimo etcétera, en el que la Karcher ocupa un lugar de honor.
¿Pero para qué quieres eso?
¿Para qué? Pero cómo me preguntas eso?, mujer. Eso sirve para todo.
Y mientras la mujer se va con el carrito y los niños a buscar tacos del 6, él se queda allí contemplando las insinuantes formas de la Karcher más gorda y cara que encuentre. Poco importa que el comprar una casa suponga muchos, muchísimos gastos, esperados, inesperados, y a veces incluso sorprendentes, pero es igual tardará un mes, dos o un año, pero al final la Karcher llega y será una Karcher y no otra porque por algún motivo que escapa a mi comprensión con la Karcher pasa como con los coches
A que mola mi Seat León, dice el vecino orgulloso
Si muy majo, piensa el otro mientras en su interior una vocecilla va diciendo… Ja! pero yo tengo un BMW y eso sí que mola.
Pues lo mismo con la Karcher.
Esta da 600 litros/hora de caudal con una potencia de …. dice el vecino sacando la cabeza por encima del brezo que separa las viviendas.
Si se la ve muy maja.… dice el otro procurando levantar la boquilla de la máquina para que se vea que en la puntita pone con letra pequeña pero no por ello menos visible KARCHER.
Es tal la pasión masculina por esta herramienta que pronto entre mujer, marido y Karcher se forma un triangulo casi amoroso, y cómo sucede en estas situaciones al principio todo es fuego y pasión. Él y su karcher buscaran los rincones más ocultos para manifestar su amor.
¿Pero qué haces ahi arriba?.
Es que las tejas estaban un poco sucias. Por cierto te he limpiado el coche, que hay que ver como lo tenías, y qué te parece si le doy una manita a las baldosas de la entrada.
Pero como suele suceder no hay amante ni Karcher que supere el plazo de garantía.
Joer esto no tira.
En realidad si que tira, te lo dice una que ha resucitado dos Karchers, pero claro soy mujer y lo de la Karcher, yo lo vivo de otra manera.







2 respuestas a «El triángulo Karcher»
[…] limpian las baldosas con una manguera y cepillo o con una marido provisto de karcher (eso lo hacen encantados al menos la primera vez) y después, nada. Cubeta, rodillo, gasoil y a […]
Esos son otros maridos. AL mio lo llevo al Leroy Merlin y me mira con cara de ¿y eso para que coño sirve? Si no tiene teclado ni va con java!! ¿Donde tiene el puerto USB??
Creo que tengo más posibilidades de que programe al ordenador para hacer bricolaje a que lo haga el… o yo! 😉