De turrones y chocolates

De turrones y chocolates

A parte de los de colonias y los de ONG, hay un tipo de anuncio casi exclusivo de la Navidad, el lacrimogeno. Unos anuncios que pretenden «tocar la fibra» algo que depende mucho de quien recibe el anuncio.

Porque lo de llorar a moco tendido por las causas más vanales, como que un pececito se pierda por el desague, un perro que intenta seguir al cabron de su amo, que acaba de abandonarlo, circunstancias como esas no se perciben igual en cada estadio de la edad.

Mira que es viejo el anuncio de Turrones el Almendro y desde que mi hija ingresó el club de los expat, y en especial cuando nacieron los niños, ya me tienes a mi plantada delante de la pantalla con un nudo en la garganta y secándome los mocos con el paño de cocina del Ikea. (Sandviva 4,99€ dos unidades)

Dicen los expertos que todo es cosa de las hormonas. Vale.

Para mi es más cosa de los años que llevas con esas hormonas dicho de otra forma, de lo vivido. En mi caso la Navidad es una mesa inacabable rodeada de sillas desparejas, mucha gente hablando al tiempo y nadie escuchando,. Es también el eco de la suegra diciendo «mengeu, mengeu que es refreda» (comed, comed que se enfria) las poesias del abuelo que ya no esta o las risas de la entrañable que un dia marchó.

La Navidad es el recuerdo de los abuelos encerrados en u marco de fotos, las voces de los niños que fueron y de sus hijos que ahora son.

Son las eternas discusiones, algunos silencios y también las ausencias. Todo eso para mucha gente y para mi también es Navidad. Algo que conocen perfectamente los publicistas que han ideado la campaña de este año para el Turrón de chocolate Suchard que nunca he entendido porque le llaman turrón cuando es chocolate.

Hoy lo he visto cuatro veces seguidas, por aquello de vacunarme pero me temo que aun me faltan algunas dosis. Y es que los cabrones han acertado hasta el año.

25 para Navidad


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