Utilizó la fotografía, pintó al óleo y experimentó los acrílicos. David Hockney cultivó el collage y hasta llegó a utilizar el faxcomo herramienta para expresar su inagotable creatividad. Si no sabes lo que es el fax pregunta a la AI, o a tu padre.
Con semejante historial no tiene nada de extraño que, cuando superaba ya los 70 años de edad, Hockney adoptase los dispositivos con pantalla táctil, no como una simple curiosidad técnica, sino como un medio artístico de pleno derecho. Un medio que transformaría radicalmente su forma de dibujar y pintar.
En 2008, Hockney comenzó a dibujar en su iPhone utilizando una app que se llamaba Brushes. A pesar del nombre, los pinceles eran los pulgares.
Hockney solía enviar aquellas «travesuras creativas» a sus amigos, vía correo electrónico o SMS (eso que casi nadie salvo quizá los bancos y la sanidad pública utiliza)
Cuando en 2010 Apple lanzó el primer iPad , Hockney vio de inmediato las posibilidades del nuevo formato. La pantalla más grande le permitió utilizar no solo los pulgares, sino también los ocho dedos restantes (eso lo cuenta en una entrevista de la época). Gracias a eso y a los (styles) predecedores del apple pencil, Hockney pudo aproximarse mucho más a la escala del lienzo o del bloc de dibujo tradicional.
En numerosas entrevistas Hockney no se ha cortado a la hora de explicar el porqué de su fascinación por estos nuevos artilugios, destacando en numerosas entrevistas qué provocó a esa fascinación por el Ipad.
Inmediatez y movilidad: el Ipad o las tables, no requieren preparar pigmentos, mezclar aceites, limpiar pinceles ni esperar a que la pintura se seque.
El Ipad le permitía capturar la luz cambiante en cuestión de minutos (por ejemplo, el amanecer desde la ventana de su dormitorio).
Luz propia de la pantalla: A diferencia del papel o el lienzo, donde la luz se refleja sobre la superficie, la pantalla del iPad emite su propia luz. Esto le fascinaba por su similitud con la vidriera o la pantalla de cine.
Y también estaban las cosas practicas como las capas y las correcciones infinitas. La posibilidad de trabajar por capas y deshacer trazos sin deteriorar el soporte le dio una enorme libertad de experimentación.
Y para acabar de enamorarle, la reproducción del proceso.
Las aplicaciones de dibujo registran cada trazo realizado en orden cronológico. Para Hockney, esto supuso una revelación: la capacidad de «reproducir» la creación de un cuadro como si fuera un vídeo de animación, mostrando el recorrido del ojo y del trazo en el tiempo.
¿Qué cosas creo Hockney con esos medios, entonces revolucionarios?
Pues por ejemplo en 2011 después de recorrer los caminos rurales de Yorkshire contemplando el milagro de la primavera. Hockney publicó su serie «The arrival of Spring in Woldgate, East Yorkshire.
Realizó decenas de dibujos digitales que documentaban la floración de los árboles, la luz entre la vegetación y los cambios del paisaje día a día.
Muchos de estos dibujos se imprimieron posteriormente a gran escala (algunos alcanzando más de tres metros de altura), demostrando la versatilidad de la resolución vectorial y digital.
En uno de los reportajes que he tenido la oportunidad de ver, después de su muerte, el entrevistador le preguntaba el porqué de este camino rosa y Hockney con cara de «pero qué dice este tipo» respondía pero si es rosa, mírelo bien.


En 2013 en el Young Museum de San Francisco, se celebró una exposición en la que se mostraron cientos de obras creadas íntegramente en Ipad, visibles tanto en pantallas como impresas en gran formato.

Tras mudarse a una casa de campo en Normandía (Francia), Hockney utilizó el iPad de forma intensiva durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19.
En ese periodo creo una serie de 220 dibujos que capturaban el paso de las estaciones en su jardín francés, (la serie se dio a conocer bajo el célebre lema «Do remember they can’t cancel the spring» — «Recuerda que no pueden cancelar la primavera»).
Esta serie fue el origen de una famosísima exposición A Year in Normandy en el museo de l’Orangerie de Paris y la Royal Academy de Londres, donde sus dibujos impresos en iPad se ensamblaron en un friso continuo de más de 90 metros de largo, inspirado en el Tapiz de Bayeux. (ese que ahora mismo está ocasionando colapsos de gente en el British Museum)

¿Qué supuso la llegada de estos nuevos útiles en la obra de Hockney, más allá de la técnica?
Pues por una parte y dicho por él,
Para Hockney, enviar dibujos por correo electrónico de forma gratuita a sus allegados, desafiaba la idea tradicional de la obra de arte como un objeto físico único y exclusivo, comercializado en galerías.
Por otra parte el uso del Ipad no supuso una ruptura con su pasado, sino una continuación lógica de sus investigaciones con los joiners fotográficos o las fotocopiadoras en los años 80. Hockney encontró por fin nuevas herramientas ópticas que le permitían representar el tiempo, la mirada en movimiento y la vitalidad del mundo visible.
¿Es esto devaluar el arte? Supongo que hay tantas respuestas como mentes observadoras. Pero es un buen tema para meditar.
Hasta aquí Hockney, todo por culpa tuya Ferran. Se te echa de menos.







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