Nació mujer

Era una mujer callada, responsable y trabajadora. Ella era siempre de las primeras en llegar al trabajo.

Cada día un poco más allá de la hora oficial, recogia sus cosas, colocaba el material de oficina en el primer cajon y sobre su mesa, siempre limpia de papeles, solo quedaba un diccionario y una foto de ella sonriente junto a su marido y su hija. La fotografia era un poco antigua porque en ella la niña tenía apenas cinco años.

Un lunes no vino a trabajar.

Se la intentó localizar en casa, pero nadie respondió al teléfono. Algunos empezaron a temer que le hubiera sucedido algo, quiza un accidente.  Se sabía que tenian una casita en la costa dorada, en Altafulla o tal vez en Torredembarra. Pero aquel fin de semana, casualmente no fue pródigo en accidentes que justificasen su silencio.

Al tercer dia llegó su baja por enfermedad: depresión. ¿Depresión?. Era callada, apenas se sabía nada de su vida privada,  pero ¿depresión?.

Poco a poco su recuerdo se fue desvaneciendo,. Un día alguien vació las cosas de su mesa y la fotografia plagada de sonrisas desapareció.

No fue hasta meses después que alguien supo que un fin de semana, ya lejano,  decidieron volver antes de su casita en l’Ametlla porque la niña, que ya no tenía cinco años, pero cuya sonrisa era igual de brillante, quería ir a la  fiesta de cumpleaños de una compañera del colegio.  Diecisiete años esa edad en la que  todo, especialmente el futuro se toma demasiado tiempo en llegar.

La fiesta que en realidad era una merienda de amigas, terminó pronto, al dia siguiente había que ir al colegio, dentro de nada la universidad y se sacaría el carnet de conducir y seguramente algun novio que no sería del gusto de nadie, salvo de ella, llamaría  la puerta.

Como su madre ella era responsable y trabajadora y por eso porque era responsable antes de las diez ya iba camino de  vuelta a casa. Abrió el portal y entonces una sombra se avalanzó sobre ella, echándola al suelo, rompiendo su ropa interior y de paso rompiendole el alma, la suya y la de su madre y la de su padre y la de todos  los que sintieron en propia piel aquel dolor.

No, no llevaba la falda demasiado corta, ni tenía andares provocativos, ni iba bebida, ni andaba pidiendo guerra, tenía dieciete años y nació mujer.

Fotografia de La Vanguardia

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s