No lo he visto todavía, no pude ir al ensayo y no «me toca» (en el argot) del abonado, hasta el próximo lunes dia 1, y la verdad es que en este momento todo lo que hace dos días eran «ganas» de disfrutar una de esas óperas por las que siento un especial afecto, en 48 horas han pasado a ser casi, casi una decepción.
El miercoles tuve una visita y mientras explicaba un poco de historia y muchas curiosidades a un encantador de grupo de recien jubilados de Girona, mientras de reojo veia la escenografia, este Otello ya se me caia, no por la escenografia en sí sino porque, sin saber nada, lo primero que me sugirió fue una nueva (y van cientos o miles) revisión de una opera llevada a un escenario donde aparecen fascistas o directamente nazis, y no me equivoqué, por ahí van los tiros.
Digo yo, que algun dia los directores de escena empezaran a darse cuenta de que de tan modernos y revisionistas como a veces quieren ser , a menudo acaban siendo tan tópicos, o más, que el tenor con la cara pintada de negro y la Desdemona con una melena rubia hasta los pies.
Pero a pesar de lo cansino del tema, eso es lo de menos, lo grave lo que puede que me haga, pasar olímpicamente de este Otello es la calidad musical.
Me dicen y me lo creo, que Cura, que nunca ha sido santo de mi devoción, perpetra más que interpreta un Otello insulso a veces, gritón otras, en cualquier caso falto de la sensibilidad y la fuerza necesaria para dar vida a un personaje como Otello, no olvidemos, nacido de la fértil pluma Shakespiriana.
Me dicen, y me lo creo que Iago no es malévolo ser carcomido por la envidia cuya voz repta por el escenario sembrando la maldad en el alma tormentada de Otello.
Me dicen y me lo creo que a esta Desdemona el teatro le viene varias tallas grande.
Me dicen y lo sé que el público del Liceu no nos merecemos esto.
No sé, como guinda, hoy me ha llegado este e-mail que comparto en captura de pantalla.

No soy de los que esta por sistema en contra del marketing operistico, siempre y cuando el producto que se venda no desmerezca las expectativas.
Quizás más que el mocador, (el pañuelo) habrá que buscar directamente a Otello.
Si al final voy ya os daré mi versión de los hechos pero, yo voy a la Opera a disfrutar no a amargarme la noche, así que ya veremos.
A continuación, lo que seguró no escuchare en este otello
La opinión de Jaume Radigales sobre este Otello







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