Este post de hoy fue escrito originalmente el 23 de septiembre de 2010, hoy lo vuelvo a colocar en primera plana, porque esta mañana he tenido oportunidad de ver la nueva campaña puesta en marcha por la fundación Pasqual Maragall, centrada en la figura de Marc Márquez.
Quizá, para mi gusto, el mensaje podría haber sido más contundente que un simple «tengo más memoria que tú» A la espera de ver qué eventos acompañan la campaña de momento me parece muy floja, 20 segundos es poco tiempo, pero creo que se le podía sacar más rendimiento.
Es igual, en lo que a mi respecta, no necesito muchas campañas para sentirme solidaria con los enfermos y los familiares de estos.
Este es el post original
Los catalanes como todos los pueblos, somos víctimas del tópico, así de nosotros se dice que somos tacaños, trabajadores y yo añadiría tercos como un aragonés, aunque solo sea por aquello de la vecindad.
Entre nosotros existe una expresión que explica muy bien la trayectoria histórica de Catalunya como pueblo, «el seny i la rauxa».
El seny vendría a ser la cordura y el buen sentido eso que se conoce cómo «sentido común», pero después esta la «rauxa», y eso ya es más difícil de traducir, vendría a ser algo así como una especie de arrebato, un impulso a veces irracional que gobierna nuestros actos y nos empuja a acometer empresas aparentemente irrealizables y fuera de toda mesura como por ejemplo organizar unas olimpiadas. Uno de los más dignos representantes de «la rauxa catalana» ha sido sin duda Pasqual Maragall, nieto de poeta, alcalde de Barcelona y hasta hace poco también presidente de la Generalitat.
Maragall fue el hombre de los grandes proyectos, las locas utopías y acaba de poner en marcha una nueva . Esta vez su utopía lo lleva a él de pasajero.
Hace un año (2009) Pasqual Maragall hacía público que sufría de Alzheimer y ayer (9/2010) presentaba en sociedad la fundación que lleva su mismo nombre destinada a fomentar la investigación sobre esta enfermedad.

Anoche mientras hacía la cena y la televisión era ese runrun que se confunde con el ruido de la campana de la cocina o el chisporrotear de la sartén, escuché la voz de Diana Garrigosa, compañera de Maragall, una voz serena hasta que se quebró.
Ella sabe que el camino que tiene que recorrer con su pareja es el más difícil.
La vida son nuestros recuerdos, ellos son los que nos hacen ser cómo somos y el Alzheimer es un ladrón.
Hace unos años yo también escuché una voz quebrarse al otro lado de un teléfono era mi hermano . «La mama no pot obrir un iogurt» (mamá no puede abrir un iogurt). Mamá no podía, porque se había olvidado.

Hacía tiempo que las manos de mamá se perdían en interminables gestos mecánicos doblando y desdoblando siempre los mismos pañuelos. Confundía los rostros del presente con los jirones de su pasado. Dejó de cocinar, (se equivocaba con la sal) de comprar (pagaba dos veces) hasta que poco a poco de ella solo quedaron nuestros recuerdos.
Yo me llevaba muchos años de difrenrencia con mi madre, demasiados, tantos que mi reloj vital y el suyo iban a destiempo. Cuando el mio ya como madre empezó a sentirse más cerca del suyo. De ella solo quedaba su cuerpo menudo y una sonrisa vacía.
La fotografía que ilustra este post no la tomé yo ni sé quién lo hizo pero sobrevivió la guerra dentro del bolsillo de la chaqueta de mi padre. Así lo contaba siempre mi madre, hasta que un día lo olvidó .
No me gusta eso de los «dias mundiales de…» pero para mí el día mundial del alzheimer siempre serà especial
Este post está dedicado a todos esos valientes y anónimos compañeros de viaje del Alzheimer.







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