El juez le dice al reo:
A ver cuénteme, ¿cómo sucedió?
Pues nada señor juez, que estaba yo en la cocina cortando un jamón, cuando entra mi señora tropieza y… se clava el cuchillo
Caramba que mala suerte
Pues si señor y así 37 veces.
Esto contado en el Club de la comedia por alguien con más salero que yo para los chistes, hasta podría tener su gracia, el problema es cuando ese chiste o parecido te lo cuentan en un juzgado.
Un tribunal no ve ensañamiento en 37 navajazos dados a una mujer
Los jueces revocan el veredicto del jurado y reducen en cinco años la pena de cárcel – La sala cree que el homicida no quiso un sufrimiento extra para su ex-pareja
Según la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, al parecer, eso de asestar 37 cuchilladas a la pareja no es ensañamiento. Yo por si acaso se trataba de un problema de comprensión liguistico he ido al Diccionario:
Ensañamiento: Acción y resultado de ensañarse
Ensañarse: Deleitarse en causar daño o dolor a quien no puede defenderse
El Código Penal es más preciso o al menos lo intenta y dice que para que haya ensañamiento ha de haber, de forma inhumana y deliberada, un mayor dolor del que fuera necesario para matar.
En su día hubo una sentencia que sí recogía la circunstancia de que en la acción del acusado hubo ensañamiento, pero el abogado de éste apelo utilizando el siguiente argumento (extraído de la noticia de El País)
«Efectivamente, el número de heridas de arma blanca que recibió la víctima (37, más el resto de lesiones: luxación en el codo, contusión fuerte en el mentón con perforación del labio superior por la dentadura, contusión en el occipital izquierdo y otros cortes y heridas) permiten deducir una gran intensidad en el acometimiento y una clara intención del acusado de acabar con la vida de la agredida». Pero de la reiteración de cuchilladas «no cabe deducir necesariamente que también tuviera como propósito incrementar su sufrimiento». Es decir, que la intención del agresor era «acabar con la vida de su compañera, por lo que parte de las lesiones anteriores a las mortales se debieron a la natural resistencia de ésta ante la agresión de que estaba siendo objeto».
Hace años conocí a un abogado penalista que tenía por clientes a gente relacionado con el hurto y el trapicheo con la droga. Entonces mis hijos eran pequeños, cómo lo eran los de este abogado, pero ya en el horizonte se vislumbraba la adolescencia y aunque nunca me he tenido por madre especialmente temerosa, lo cierto es que de tanto en tanto se me pasaba por la cabeza los «peligros» a los que un adolescente/joven ha de enfrentarse a diario, como por ejemplo las drogas y lo que cuelga.
¿No te da un no sé qué extraño defender a toda esta gente?
Todo el mundo tiene derecho a defensa, respondió
Es verdad ese sino el más importante, si es uno de los pilares sobre los que se asienta nuestra sociedad.
Pero yo a veces, la verdad, pienso si no sería más justa nuestra sociedad si fuera un poco más injusta.








Deja un comentario