Hace unas temporadas en el Liceu se representó una ópera casi desconocida. «die tochte Stadt» (la ciudad muerta), bueno pues eso exactamente es lo que pasará esta tarde en Barcelona, en Barcelona y en Madrid por aquello de ver al rival besando el suelo y no precisamente para bien. En Milán, y puede que también Cabezuela del Valle lugar tranquilo donde los haya.
Y eso porqué pues ya lo sabéis hoy toca partido, superpartito, «EL PARTIDO».
En las visitas al Liceu especialmente las de los espacios públicos (sala, Miralls , circulo, etc.) tiendo a adaptar mi «discurso» al público que tengo ante mi (para desesperación de mis superiores) Más de una vez he establecido comparaciones, no muy del gusto de los puristas, entre el Barça y el Liceu.
Ambos tienen palcos o palco.
Los dos son de esos sitios en que parece que «uno ha de estar» especialmente se tiene un cargo público de cierta relevancia le guste la ópera/futbol o no, pero sobretodo ambos venden algo intangible que poco tiene que ver con el deporte o la música, ambos venden emoción, la emoción del silencio previo al aria culminante o al lazamiento de una falta, la emoción de ver como minuto tras minuto el cantante se crece haciendonos vibrar de emoción o el futbolista regatea una y otra vez al defensa. Para ambos espectaculos es dificil y caro encontrar entradas, al menos para un recital con Villazón o para un partido como el de hoy.
¿Qué pasará? no lo sé. Pero la verdad quiero que ganen y que pasen a la final no tanto porque se juega en Madrid, como por bajarle los humos al Mourinho, menudo elemento.
Porque no todos los árbitros han de ser iguales
Porque la historia dice que es posible
Y como decimos por aquí.
Avui toca patir.
Hoy toca sufrir y quién sabe si después disfrutar. Hasta mañana.








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