Este año, en parte por temas de agenda, por un plan de austeridad que me he autoinflingido, ya veremos si al final gasto más, el hecho es que he reducido notablemente mi gasto liceístico.
En este contexto de ajustes, uno de los primeros títulos que cayeron fue «la Guineu astuta» . Y también Akhnaten. Pues así como en el caso de «la Guineu» (La zorra) que al final vi, lo cierto es que podía habermela ahorrado. En realidad fui invitada.
El siguiente título caer fue Akhnaten (1983) de Philip Glass
Pues me habría equivocado de medio a medio. Ayer, por casualidades de la vida, , llegó a mis manos un invitación para el ensayo y para allá que me voy.
Pues me gustó tanto, tanto, que si lo puedo arreglar, la agenda está liada, me compro una entrada y la veo de nuevo.
Nada que ver con la opera italiana, tampoco con Wagner y cia, pero la música, es música quiero decir que no hay disonancias ni inventos. Bueno no hay violines pero es un detalle menor.
No es una pieza fácil, quiero decir que no hay arias, por ejemplo, y la música igual no sigue el camino que tu crees que va a seguir , pero eso es en buen medida su «gracia» .
Es de esas músicas que lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar, no te obsesiones con las repeticiones, (no es el bolero de Ravel esto, más aparentes que reales, porque las repeticiones no son exactamente iguales. Para mi el summum el final del segundo acto cuando akhnaten (entre nosotros akenaton) canta un «himno al sol» que con la magnifica puesta en escena lo convierte en algo divino. Una acotacion, el himno al sol, en este caso se interpreta en catalán.
Pero en esta ópera se mezclan diversas lenguas.
Egipcio Antiguo: Utilizado para los himnos y las oraciones del faraón Akenatón y su corte.
Acadio: Utilizado para las cartas y los documentos del archivo de Amarna, que reflejan la tensión política y el malestar fuera de la corte.
Hebreo: Utilizado por el coro, a menudo fuera de escena, con textos extraídos del Salmo 104 de la Biblia, que celebra la gloria de un único Dios, Atón (Aten).
Además, hay una parte narrada que corresponde al personaje del escriba (Amenhotep) ofrece la narración y los comentarios históricos, y este parlamento se pronuncia en el idioma de la audiencia para que el público pueda seguir la historia. Pero en este caso la producción del Liceu, la misma del MET, el Escriba habla en inglés (aunque el libreto original de Glass incluye una línea que permite el uso de la lengua local). Nada que decir, aquí entre turistas y expats, casi que hablo más inglés aquí que en UK.
En resumen es una ópera fascinante que forma. Forma parte de la «Trilogía de óperas-retrato», junto con Einstein on the Beach (1976) y Satyagraha (1980), que vendria ser Ghandi.
Por si no leíste aquel famosísimo libro de Sinuhé el Egipcio, Mika waltari, que sepais que Akhnaten narra la vida y el breve pero trascendental reinado del faraón egipcio Akenatón (c. 1353-1336 a. C.), conocido por intentar instituir una religión monoteísta dedicada al dios sol Atón, en contra de las tradiciones politeístas de Egipto.
He mencionado lo de las repeticiones, quiza donde más se nota y puede resultar unpoco durillo es en el preludio, diez minutos de lo que para algunos puede ser repeticion obsesiva y para otros pues una especia de camino iniciatico.
La música se basa en patrones rítmicos y melódicos repetitivos que se transforman lentamente a través de pequeños cambios (proceso aditivo), creando una sensación de trance e hipnotismo.
No hay violines. y el rol principal es para un contratenor.
A mi me ha gustado la recomiendo pero no es para todo el mundo. Y no es cosa de «es que tu sabes mucho» no es de gustar o no, de que las repeticiones te agobien o entrés en ellas. La puesta en escena, perfecta.







