Mañana, treinta y uno de diciembre, es el día de los grandes propósitos.
Quién a lo largo de su vida, con la última uva (en España el año nuevo se celebra atragantándose con doce uvas), o levantando una copa, no ha aprovechado la solemnidad del momento para hacer un propósito, el tamaño de éste o sus posibilidades de llegar a termino, es otro tema.
Los típicos los sabemos todos, perder «esos» kilitos, apuntarse al gimnasio (e ir), leer más, el inevitable (al menos por aquí) aprender ingles, que suele llevar una coletilla «aprender inglés de una pu…. vez», por supuesto dejar de fumar, de beber, de gritar a los niños etc.
A estos digamos tradicionales, últimamente se han añadido cosas más de actualidad como, beber más agua.
A mi, eso del agua, me sorprendió mucho, pero os aseguro que conozco personas que se lo toman así en plan propósito de año nuevo.
Y porqué no, el celibato voluntario.
Esto de no practicar sexo de forma voluntaria se ha puesto muy de moda, no solo en fin de año.
Algunos dirán que no es una moda sino que es una opción de vida, o cosas parecidas. Es igual, lo llamen como lo llamen, para mí está claro que al margen de mandatos religiosos es una moda, como los challenges de tiktok.
La verdad es que personalmente, me importa una rábano, con quien se acueste o se deje de acostar el personal.
Que te van los hombres, vale. Que lo tuyo son las mujeres, pues también. Que te van los dos, pues mas problemas que tendrás. Que no te quieres complicar la vida y optas por el satisfyer, pues tan feliz.
Cada cual hace con su vida y con sus atributos lo que le sale de allí, sin molestar al personal, claro.
En realidad de lo que discrepo es de la posición maximalista del tipo : «NO, yo no voy a tener sexo y aunque a tres metros se escuche el lamento desolado de mi vagina, pene o lo que corresponda, yo no caeré en la tentación porque he hecho propósito solemne».
Para mi eso es una tontería como un piano. Sino quieres tener sexo, pues no lo tienes y ya esta. No hace falta hacer un vídeo y proclamar al mundo tu celibato. Pero bueno ahora las cosas funcionan así.
Llámenme rebelde pero a mi eso de los grandes propósitos públicos es un pasaporte directo a la falta de cumplimiento. Es como cuando dejé de fumar que tras varios intentos anunciados, al final el día menos pensado que no coincidía con ninguna fecha señalada y que por supuesto ya no recuerdo, ese día, un día normal, ese fue el día que dejé de fumar.
En fin que si tenéis propósitos, deseo que los veáis cumplidos pero por si acaso no los hagáis públicos.
Feliz año nuevo, y que nadie lo estropee
La foto de portada la saqué de aquí
El artículo que ha motivado este post aquí








Una respuesta a «Los grandes propósitos – El celibato voluntario»
Me gustaria saber tu opinion sobre la imagen esa del vejete rompecamas. como si uno tuviera que estar «activo» siempre aunque sea con pastillas