Ahora que los devoradores de las series «de tacitas» como algunos las llaman, andan revolucionados con la nueva entrega de la serie de los Bridgerton. Me parece un buen momento para hablar de William Hogart.
Este artista lo descubrí un día, así como por casualidad, en la National Gallery.
Hogarth es conocido por sus series de pinturas sobre «temas morales modernos», de las que vendió grabados mediante suscripción. Algo así como una novela por entregas pero dibujada, con una gran carga satírica y su moralina correspondiente.
Hogarth nació en Londres, era hijo de un maestro de escuela. Después de ser aprendiz de orfebre, alrededor de 1710 comenzó a producir sus propios diseños grabados. Más tarde se dedicó a la pintura al óleo, comenzando con pequeños grupos de retratos que los ingleses llaman «conversation pieces»
Estas «pieces» en realidad, pueden ser retratos, noticias o rumores lo importante es que ese «algo/piece» sirva de pie a una conversación o un «cotilleo» yo creo que mas cerca de lo segundo que de lo primero.
Hogarth siguió creando series de pinturas que satirizaban las costumbres contemporáneas, basandose en grabados italianos anteriores a él, la idea y el objetivo el mismo. El primero fue «El progreso de la ramera» (1731), y quizás el más famoso «El progreso del libertino».
Sus grabados fueron tan plagiados que presionó para que se aprobara la Ley de derechos de autor de 1735 , también conocida como Ley Hogarth, para la protección de escritores y artistas.
He dicho que conocí a Howarth por casualidad, así fue, un poco más del allà del famoso retrato de Richeliu, que os he puesto en el encabezado por si no lo teneis presente, me encontré con una serie de cuadros, pequeños, no sé la medida pero son realmente pequeños. Y allí me quedé encandilada con aquella crónica social, Bridgerton sobre lienzo.
Para que os hagais una idea aquí os dejo una explicación pormenorizada de esa novela grafica llamada «Marriage à la mode», una sátira sobre los matrimonios de conveniencia y sus nefastas consecuencias.

En el primer cuadro se trata el contrato matrimonial entre el hijo del Earl Squanderfield (conde de campo derrochado) por tanto, conde pero arruinado y la hija de un rico comerciante en este cuadro como en los demás, la descripción del ambiente es encantadoramente exhaustiva, el conde con gota, el árbol genealógico colgando de la pared la novia llorosa consolada por el abogado.

Un abogado que pronto pasara a ser su amante. Los perros encadenados. Un matrimonio así tiene poco futuro y por eso a poco de estar casados el perrito de la familia encuentra un sombrero de mujer en el abrigo del marido, el mayordomo con facturas impagadas.

En el tercer cuadro las cosas han subido de nivel y el marido se ve obligado a visitar un medico junto con su jovencísima amante porque ambos han pillado una enfermedad venérea.

Cuando el conde muere el marido hereda el titulo pero las cosas no mejoran, un niño señala los cuernos de acteon, porque ya en aquella época la asociación de cuernos/adulterio era ya conocida.

A pesar de que el nuevo joven conde no se priva de dar salida a sus bajos (por lo de la altura respecto del ombligo) instintos. Cuando descubre a su mujer en franco adulterio no tiene mas remedio que defender su honor y lo hace con tan mala pata que resulta fatalmente herido. La condesa entonces en una actitud muy novelesca pero nada racional decide quitarse la vida .

Un culebrón hecho cuadros, exactamente seis, que hasta ayer habían pasado desapercibidos a mi atención y a los que hay que darles va un gran valor.
Yo creo que en realidad hay dos tipos de cuadros, aquellos en los que importa más el que firma que el sujeto del mismo sea bodegón con cerdo o rey con corona y aquellos cuyo valor estriba en ese capacidad documental, ese mostrarnos el qué y el cómo de un momento histórico, este tipo de obras te permite entrar en ese mundo cotidiano algo que encuentro francamente atractivo.








