Barcelona, adoquines y palomitas

Anoche desde el otro lado del Atlantico, tirando para el sur me llegó una pregunta: ¿Què pasa con el vandalismo en Barcelona?. Respuesta: Depende de a quién se lo preguntes.

Desde el domingo los políticos andan a vueltas con llegar a un nuevo acuerdo de gobierno y visto lo visto esta semana yo ya me veo de nuevo en elecciones; como si las regalasen. Esto por lo que hace a Catalunya a lo que hay que sumar las permanentes discrepancias entre los socios de gobierno en Madrid, que al paso que van no traeran nada bueno. Entendiendo por no bueno una crisis de gobierno profunda, algo no deseable en las circunstancias actuales.

A esto hay que sumar la historia del rapeto indomable y la demasiado larga historia de España por lo que hace al respeto a los derechos humanos especialmente cuando estos entran en conflicto con, la monarquia u otras circunstancias heredadas del pasado.

Este poti-poti ha acabado generando un pollo de grandes dimensiones en muchas ciudades españolas, muy especialmente, en Barcelona que ha vuelto a tomar ese lamentable aspecto de ciudad sin ley, o casi. Pues en este contexto, a dia de hoy, aun nadie ha sido capaz, de salir a la palestra y de decir, de forma clara, algo tan simple como “Esto no puede continuar” o “Esta violencia no es aceptable” o otras frases por el estilo y es que como todo en este pais una vez mas somos victimas de un batiburrillo de ideologia, principios y pseudoprincipios y sobretodo miedos a perder posiciones aun no sé muy bien de qué. El resultado es un monton de gente que ha perdido la posibilidad de tirar la basura cuando quieren porque hoy retiraban contenedores, los que no han sido quemados. O gente y no pienso en louis vuiton, que sin poder levantar cabeza de la pandemia por las restricciones ahora se ha encontrado con que le han saquedao el negocio.

Unos se empeñan en ver el origen de todo en la crisis de la pandemia, las restricciones; el paro juvenil, la falta de horizonte para muchos, el precio del alquiler, y ahí vas metiendo cosas hasta que al final dices aquello tan famoso de “apaga y vamonos”

  • En respuesta a la pregunta inicial solo expondré unos puntos que a mi entender son los básicos.No entraré es si es o no, una perla el tal Pablo Hasel. Él sabrá lo que ha hecho con su vida hasta ahora, lo único que me importa es dejar claro que por más que no me guste ni él ni su llamada musica, él como yo, como cualquier otro, hemos de tener el derecho a decir lo que pensamos sin que por ello nos lleven a la carcel. (el ha ido a la carcel por acumulación de delitos, cierto, pero es que el haber injuriado al rey tiene pena de carcel y no debiera ser así, lo digo entre comillas porque este es un argumentos recurrente en la derechona)
  • Igual que yo he de poder opinar de lo que me dé la gana, el opinado, sea yo o el rey hemos de poder defendernos cuando la opinión es ofensiva, o directamente falsa. Seguro que hay matices jurídicos en los que no entro porque no soy tertuliana de nada, por tanto me puedo permitir el lujo de decir que “de eso yo no entiendo”. Tambien hay un matiz a destacar si a mi me ofenden la defensa me la pago, al rey le viene dado, es un matiz no menor.
  • Yo, como cualquier hijo de vecino, he de poder manifestarme libremente contra cualquier cosa, o circunstancia que no me parezca justa o que vulnere alguno de mis derechos o solidariamente los de los demás. Este derecho, el de manifestación, como el de huelga, ha de estar regulado a fin de que aquellos que no piensan como yo puedan ser oigualmente libres de expresar su conformidad con lo que sea. Para eso ya hay leyes.
  • Una manifestación legítima puede conllevar disturbios en realidad a menudo, lo uno va con lo otro. Pero existe una frontera, para el común de los mortales muy clara, para los políticos al parecer no tanto, entre manifestación y vandalismo.
  • El pillaje, es un delito aquí, en Madrid, en Murcia o en Amsterdam y las autoridades han de impedirlo.
  • Y por último y no menos importante. Una cosa es informar y otra convertir los disturbios en espectaculo televisivo de palomitas y sofá. Solo falta que saluden a cámara mientras vacían las tiendas. (Basta con que busqueis en Google “directo disturbios barcelona” y podeis daros de baja de Netflix)

Lo realmente grave y parece que no quieran darse cuenta es que entre dudas y vacilaciones, miedos a perder poltronas, o a no ser lo bastante guay, entre contradicciones, desautorizaciones y un larguisimo etcétera, la única que sale beneficiada y sin despeinarse es la extrema derecha. En 2019 Vox obtuvo 52 escaños en Madrid y el domingo 11 en Catalunya.

Como diría mi suegra: Aneu jugant, que ja us ho trobareu. (Id jugando que ya os lo encontrareis.)

 

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