Seguro que mis nietos, esos que viven más allá del canal de la Mancha/Inglaterra, se lo saben y si no lo saben, seguro que este año acabaran sabiéndolo. Pero para el resto de mortales esos que no tenemos el «honor» de haber nacido en el glorioso imperio y que como mucho podemos alardear de haber descubierto América y reconocernos en aquello del imperio en el que nunca se ponía el sol; nosotros pobres mortales es normal que no sepamos que es lo que los british intentan «descifrar/leer» con tanto afán y el cuello torcido, algo malísimo para las cervicales. Pues anda aquí va un resumen de la historia, que se cuenta y cómo se cuenta en el Tapiz de Bayeux.
El tapiz, no tapiz, narra visualmente, como un comic, los acontecimientos que llevaron a la conquista normanda de Inglaterra en 1066, que culmina en la célebre (para ellos) Batalla de Hastings.
Un detalle no menor es que la historia está contada desde el punto de vista normando y lo hace a través de 58 escenas sucesivas acompañadas de breves inscripciones en latín.
En una síntesis muy pero que muy sintética el tapiz cuenta como Harold jura apoyar a Guillermo para el trono inglés, pero al morir el rey rompe su promesa y se corona. Guillermo, cabreado, invade Inglaterra y lo vence en la Batalla de Hastings, donde Harold muere y los normandos conquistan el reino. Por si este resumen os parece demasiado resumido aquí os dejo un par de enlaces donde lo explican con detalle. La batalla de Hastings, Guillermo I
Lo que explican esos dos enlaces, lo explica cualquier libro de historia. El tapiz «no tapiz» es otra historia, nunca mejor dicho. Y para explicarlo voy a recurrir a algo que por aquí (aquí en España) tenemos muchísimos ejemplos, el románico, concretamente los capiteles historiados. No sé si es muy seria esta comparación pero desde el primer momento las imágenes del tapiz me llevaban de forma recurrente a las iglesias románicas, especialmente a sus claustros.
Ambas manifestaciones artísticas nacen en el mismo siglo XI bajo un mismo propósito y una misma gramática visual: eran la gran «biblias e historias de los iliterados». En una época en la que la inmensa mayoría de la población no sabía leer, la imagen asumía la responsabilidad narrativa. Mientras que los capiteles esculpidos en claustros y portadas transmitían lecciones morales y bíblicas, el Tapiz de Bayeux cumplía esa misma función pedagógica pero en clave político-militar, permitiendo a cualquier espectador medieval comprender quién era el gobernante legítimo, quién el traidor y cómo el juicio divino castigaba a los «malos» en el campo de batalla.

Ese parecido se refleja claramente en la forma de construir el relato. Del mismo modo que el escultor románico debía adaptar su mensaje al cubo de piedra de un capitel —estirando figuras, agigantando las manos y sintetizando la anatomía para primar el dramatismo—, los creadores del tapiz simplificaron las formas en una franja horizontal de apenas 50 centímetros de alto para maximizar la fuerza expresiva.
Además, la experiencia de contemplación era muy parecida: para «leer» la historia narrada tanto en lo capiteles de un claustro o en el lienzo de Bayeux, suponía caminar de escena a escena.

En los capiteles hay una «jerarquía» clara: la escena sagrada o principal va en el cuerpo del capitel, mientras que en los canecillos (las repisas del tejado) o las molduras se esculpen motivos secundarios, animales fantásticos, monstruos o escenas grotescas.
Pues tres cuartos de lo mismo pasa en el tapiz. La banda central (la más ancha) lleva la historia principal. Las cenefas superior e inferior están pobladas de animales mitológicos, escenas agrícolas o cadáveres despojados tras la batalla, sirviendo de marco o comentario simbólico a lo que ocurre en el centro. Es la representación de la vida cotidiana, más allá de los grandes conflictos de los poderosos.

En estas franjas se puede aprecia el día a día de la gente común del siglo XI, se vena campesinos arando la tierra, sembrando grano o cazando pájaros con hondas para proteger los cultivos. Las cenefas incorporan fábulas de Esopo y Fedro (como El cuervo y la zorra o El lobo y el cordero) colocadas de forma estratégica debajo de las escenas centrales para criticar veladamente la astucia, el engaño o la usurpación de los personajes históricos.

El uso más genial de ese recurso, las cenefas como marco, lo ves durante la Batalla propiamente dicha. En el momento culminante del combate, la historia principal invade la cenefa inferior: la fauna y las fábulas desaparecen para dar paso a un suelo repleto de cadáveres desmembrados, cabezas decapitadas, escudos rotos y soldados saqueando las cotas de malla de los caídos.
En definitiva es un comic, o si quieres un libro ilustrado, te cuenta una historia se la contaba a sus contemponeos y a la gente de hoy. Dentro de poco estaré unos días por Londres, pero ya os digo que no lo veré porque a) no hay entradas y b) mis cervicales no me dejan.

Una última nota, la cosa técnica. (segun el catalogo de la expo)
El tejido: lienzo de lino con tafetan, compouesto por nueve fragmentos unidos por ribeteado
Dimesiones, Mide 69,55 metros de largo, tiene una altura media de 50 cm y pesa aproximadamente 350 kg.
Hilos, para el bordado se utilizó hilo de lana en cuatro colores base (rojo, amarillo, verde y azul) con ocho tonalidades logradas con tintes vegetales de la época (gualda, purpurina e índigo). El contorno de las figuras se realizó con la técnica del pespunte y el relleno mediante «punto de couchage», añadiendo hilo fino de lino para detalles en relieve.

Inventario o censo: El tapiz contiene 626 personajes, 202 caballos y mulas, 55 perros, 505 animales y bestias, 37 fortalezas o edificios y 41 navíos.

Origen y encargo: La hipótesis historiográfica más aceptada es que fue encargado por Odo, arzobispo de Bayeux y hermano materno de Guillermo el Conquistador, para adornar la catedral de Bayeux el día de su consagración en julio de 1077. (La tradición popular que lo atribuye a la reina Matilde y sus sirvientas carece de base documental).
Ejecución y estilo: Se cree que fue diseñado por un clérigo y ejecutado en el sur de Inglaterra (posiblemente Canterbury o Winchester, Kent).






