Anoche era el día de Juan Diego Florez, dentro del ciclo Gran Veus del Palau, también conocido como el Ciclo Fantasma por lo de la pésima promoción. De otra forma no se entiende que con unaplantel de voces extraordinario solo hayan conseguido dos llenazos, el de ayer y el del binomio Damrau/Kaufamm, que a pesar de lo mucho que me gusta Damrau, Kaufmann al margen, la verdad es que, vaya peñazo dos horas de lieds, con lo fàcil que era poner enmedio una cosa sencilla no sé Traviata, Tosca, si me apuras La del manojo de rosas.
En fin, la cosa es que Beczala solo consiguió media entrada y no por falta de cariño del público o méritos suyo y así todos. Me cuentan, porque yo no fui, que ni tan siquiera Terfel llenó. Y eso que el dia antes Brynn se paseaba tranquilamente por el Born, lo que dado su tamaño ya era como un anuncio ambulante. Pero bueno eso es otra historia, aun falta Peretyatko que cerrarà el ciclo.
Ayer era el día Florez, un tenor, que aun no se porqué se le suele poner la etiqueta de «frio» «seco» «estirado». Yo la verdad es que no sé qué esperan algunos, quizá que se marque un rock o que imite a chiquito de la calzada. No sé pero cada día tengo más claro que lo de complacer al público es muy pero que muy complicado, pero ayer desde luego él lo consiguió y «sobrao».
Florez ayer se marcó un festival de canto que fue desde Mozart a Verdi, pasando por un elengante Gluck y un emocionante e inolvidable Massenet. A mi es que me ponen Manon y el aria de Werther y ya se puede acabar el mundo. Todo esto acompañado por la orquesta de Valencia dirigida por Riccardo Minasi.
En los conciertos de este tipo suelen alternarse piezas orquestales y las vocales, a menudo en una relación de 1 a 2. Pues el «1» que corresponde a las orquestales también tuvo su «qué» por la elección de algunas de las piezas, como la «Ballabille i dansa militar de l’Assedio a Calais» de Donizetti, que en mi vida había escuchado, pero que alguien, muy acertadamente calificó como de «muy fallera».
El concierto terminó con tres bises muy al estilo Florez, guitarra en mano y , hablando mucho, ya he dicho que iba «sobrao». Florez habló durante todo el concierto.
Hasta aquí el concierto, después de esto a mi me quedó una cocacola en buena compañia y unas croquetas, restos de serie de la cafeteria del Palau y después a casa.
Juan Diego, me temo que tardó bastante más porque al término del concierto aun tenía que atender un PRIVAO! ¿qué es un PRIVAO!? pues no sé muy bien pero era algo que una señora muy «Iradierier Style» repetía una y otra vez cuando alguien se metía entre la cámara de su telfono y el objeto del deseo del PRIVAO. Juan Diego, cosas de la fama. Siguiente capítulo Demon








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