Querida Pilar:

Hace mucho que tenía en mente escribirte esta carta, pero no sabía  encontrar el momento y menos aun la forma.

Somos amigas desde hace, ya ni recuerdo  cuanto tiempo. Durante todos estos años hemos compartido, risas, viajes, comilonas; hemos visto nacer nuestros hijos,  nos hemos abrazado  buscando consuelo mutuo y nos hemos querido como se quieren los amigos. Sin embaro, todo ese pasado compartido no nos obliga a estar de acuerdo en todo, pero eso es la amistad, el punto de encuentro en la diferencia, al menos así lo veo.

Tú, como yo, naciste en Barcelona, ambas educamos nuestros hijos en esta ciudad, tú tienes el nivel C de catalán, cosa que yo no porque nunca me examiné.  A ninguna de las dos nos gusta el futbol;  Tú eres de derechas  mientras que yo no sé de donde vengo ni a donde voy. Tú te sientes española y yo, la verdad,  no.

A pesar de los esfuerzos  que ambas hemos hecho para obviar esos dos últimos matices , lo cierto es que en los últimos años el ser de derechas y sentirte española   ha enrarecido nuestra relación.

En la Catalunya de hoy no es fàcil manifestarte como votante de la derecha y español. A mi me gustaria que al igual que mi amigo Ulrich que cada mañana en su casa de Mallorca, iza la bandera alemana al son del himno de su pais, tú pudieras hacer lo mismo si te viniera en gana. Pero lamentablemente tú y yo sabemos que eso no es posible la visceralidad ha enrarecido las relaciones  y parece que hasta hemos olvidado que en las distancias cortas solo somos personas.

Sin embargo, he de decirte que en esa dificultad que en tu dia a dia,  tu vives para poder expresarte libremente, han pesado mucho los esfuerzos que en conseguirlo ha puesto la misma derecha a la que tu defiendes.  Creo que tú misma te das cuenta de  la perversión que el PP aplica a sus propios votantes. Para ellos  cada desdén sufrido por uno de sus militantes en Catalunya es una fuente de votos más allà del Ebro, y eso es, al parecer, lo único que cuenta. Si realmente quisieran evitar que esas cosas no sucedieran  lo primero que debieran hacer es cambiar su forma de entender Catalunya y dejar de vernos como una moneda de cambio.

En más de una ocasión, he dicho que, a mi entender, uno de los grandes problemas de la politica española es la  falta de una derecha  europea moderna, sin lastres del pasado. Eso lo sé yo y lo sabe  también Albert Rivera que parece decidido a ocupar ese espacio al precio que sea, aunque este sea, parecerse demasiado al PP aplicando sus mismas formulas. Un voto perdido aquí son diez ganados allá.

Yo quisiera que tú o cualquier otra persona pudiera celebrar los éxitos de la selección española sin tener que sentir, verguenza, rubor o miedo.  Yo quisiera que tú pudieras hacer como Ulrich, yo quisiera muchas cosas propias de un país europeo,  justo, civilizado y democrático; de un país normal. Pero eso, Pilar, es lo que no somos.

«Antes una España roja que una España rota». dijo aquel.

Ese miedo ancestral a la ruptura de una unidad ficticia, sigue presente en  el ADN de la politica española,  y es ese miedo el que nos ha llevado a la situación actual en que gane el si o el no, lo cierto es que España ya está rota.

En otras circunstancias, probablemente yo no me plantearia votar a favor de la independencia, porque al igual que te he dicho que no me emociono con el himno español,  he de decir que también me cuesta  hacerlo con muchas de las señas de identidad catalanas.

Yo, como otros muchos   votaré sí a la independencia pero no lo haré desde el corazón, lo haré desde la razón y desde el orgullo herido tras sentirme una y otra vez insultada.

Todo habría sido más facil si  desde España no hubiera prevalecido el temor al resultado y se hubiera aceptado una consulta, que hace dos años muy probablemente habría sido favorable a los intereses de Madrid, ya dije hace mucho que “a mi no me salian los números” . En lugar de eso el gobierno del PP se enrocó, negando la realidad y ahora somos más que hace una año y muchos más que el anterior y eso no se debe tanto al liderazgo de Mas como a la estupidez de Rajoy.

Querida Pilar, el día 27 yo iré a votar, y votaré lo que en conciencia creo es mejor para mi y los míos, y aceptaré el resultado, sea cual sea, cosa que espero también sepan hacer los demás, sin aspavientos, sin insultos, y sin dramatizaciones fuera de lugar.

Esta es la oportunidad de saber, de una vez por todas, en qué país vivo, en qué pais vivimos. Personalmente estoy harta de vivir en la provisionalidad, en la suposición y en la duda y es por ello querida amiga que te pido que el día 27 votes y votes lo que en conciencia consideres mejor pero por favor no dejes de hacerlo.

Tu amiga de siempre.

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